MUJER: UN GRITO SILENCIOSO Por JUAN RAMÓN NAVA - Linea de Contraste

MUJER: UN GRITO SILENCIOSO Por JUAN RAMÓN NAVA

Juan Ramón Nava, en su columna En Corto, habla sobre el poder que Marco Mena ejerció al designar a los candidatos del PRI para las elecciones federales

Ayer, a propósito del Día Internacional de la Mujer, muchos, quizá por ignorancia, otros con conocimiento de causa y otros por el simple hecho de ser solidarios con su lucha, felicitaron a la mujer, unos más, la recordaron, la conmemoraron, la parafrasearon y hasta la honraron, sin embargo, hablar de ellas, hablar del Día Internacional de la Mujer va mucho más allá que una simple fecha, hablar de la mujer es hablar de sus gritos silenciosos que por décadas han retumbado en los oídos de la sociedad mexicana.

No se puede concebir el hablar del Día Internacional de la Mujer sin el hombre, porque esos gritos silenciosos de las mujeres mexicanas, de las mujeres tlaxcaltecas, de las mujeres de todas partes, casi siempre son ignorados por muchos masculinos, y si alguien lo duda, ahí están las estadísticas, frías como la indiferencia de los ciertos hombres por esta noble lucha.

Porque si se habla de cifras, en Tlaxcala, como ocurre en el resto del país, 47.3 por ciento de las féminas de 15 años de edad o más, han sido víctimas de algún tipo de violencia, esto según la Encuesta Nacional sobre Dinámica de las Relaciones en los Hogares, que censó el INEGI.

De acuerdo a esa dependencia y en ese rango, en territorio tlaxcalteca poco más de 150 mil mujeres han sido violentadas, por no decir que lastimadas por sus respectivos novios, compañeros o esposos, lo anterior si se toma en consideración que en Tlaxcala, hasta el último censo del año 2015, habían 658 mil 282 mujeres contra una población masculina de 614 mil 565, es decir, en Tlaxcala, el 51.7 por ciento de la población es femenina, mientras que el restantes 48.3 por ciento son hombres.

Históricamente, la mujer siempre ha sido marginada, aún a 62 años de que en México se le reconoció su derecho a votar y a  100 de que las mujeres accedieron a una mayor cantidad de derechos ciudadanos, todavía en nuestro país existe misoginia, aversión y discriminación hacia ese importantísimo sector de la sociedad mexicana.

Según el INE, mediante sus estadísticas de género y el Sistema de Indicadores de Género que ofrece el Instituto Nacional de la Mujer, en política, la mujer también sigue siendo presa fácil de la segregación masculina, porque según los parámetros de ambas instancias, en México, a la largo de su larga historia, pasada y moderna, solo seis mujeres han sido Gobernadoras y solo cinco candidatas presidenciables.

En contraparte, muchas mujeres no solo han incursionado en sectores a los que en antaño el hombre era el único que tenía derecho a ello, además de ser discriminadas, humilladas, marginadas, violentadas y reprimidas, la mujer en nuestro país tiene que desempañar roles ingratos que van desde jornaleras hasta trabajadoras sexuales, lamentablemente, para muchos hombres y desde su pobre concepción de lo que una mujer significa, ese es el papel que le corresponde a las féminas.

Afortunadamente, el surgimiento de luchadoras sociales y activistas en pro de los derechos de las mujeres ha menguado estos aberrantes escenarios, porque con sus demandas constantes y sostenidas han dado forma a nuevos horizontes para la mujer mexicana y tlaxcalteca, poco a poco sus gritos empiezan a sonar en todos lados, particularmente entre la clase política.

Hoy, afortunadamente para la causa de las mujeres, el hombre, poco a poco, de manera paulatina, ha ido cambiando su forma de ver a la mujer, pero no solo eso, además de modificar algunas conductas, muchos han tenido que hacer de lado actitudes machistas que tanto daño han hecho a las féminas, incluso, su lenguaje ha tenido que ser modificado de forma sustancial.

Poco a poco, gradualmente, esa lucha incansable de las mujeres ha empezado a rendir sus frutos, porque esa lucha lleva implícitas muchas cosas, dejar atrás escenarios arcaicos, anquilosados, viejos, añejos y totalmente desfasados, el grito silencioso y angustiado de muchas de féminas empieza a ser escuchado, que pena que muchas de ellas, las que ya no están, las que murieron por misoginias absurdas, no puedan saber que su muerte no fue en vano, que hoy que más que nunca su recuerdo late con mucha mayor intensidad.

Muchas mujeres tuvieron que morir para que la sociedad empezara a notar que algo no estaba bien, muchas tuvieron que sucumbir para que hoy, la sociedad entienda que sin mujeres no hay futuro, sin hombres, tampoco, luego entonces, la lucha es conjunta, es un camino que ambos deben de recorrer de la mano, en armonía y en completa corresponsabilidad.

Ayer fue el Día Internacional de la Mujer, guardo silencio y respeto por aquellas que afirman que el 8 de marzo no es una fecha para felicitar a la mujer, pues si bien es cierto aún hay  metas que alcanzar en materia de equidad, justicia, igualdad e inclusión con perspectiva de género, también es cierto que muchas, pero muchas, miles de mujeres, cada día emprenden una lucha, su lucha particular por estar vivas, por respirar, por ser mejores, por ser todo para ellas y sus familias, a ellas, todo mi reconocimiento, mi felicitación, mi conmemoración y mi agradecimiento por existir.

Toda mi solidaridad  con Ustedes mujeres.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de mujeres. Ojalá y algunas de ellas tomen como ejemplo la lucha incansable de varias activistas tlaxcaltecas, y en lugar de denigrarse como lo hacen el ciertas dependencias, moderen su conducta y actitud, porque con actitudes como las adoptadas por cierta funcionaria, que afirma ser “intocable” por sus vínculos con el criador de reses convertido en ex Gobernador, Mariano González Zarur, ha enlodado la imagen de la mujer. De pena ajena.

 

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