Resumen

PONER UN ALTO Por GERARDO SANTILLÁN

En este nuevo espacio de opinión denominado De Coyuntura, el periodista Gerardo Santillán habla sobre el cómo el Gobernador Marco Mena y AMLO pintaron sus rayas a propósito de la visita que el Presidente Electo hizo a Tlaxcala

En el marco de la reunión de la Región Este de la Federación Mexicana de Organismos Públicos de Derechos Humanos celebrada este martes, se dijo que el objetivo era analizar los marcos legales y las políticas públicas en torno al fenómeno de la migración, así como promover los cambios que permitan enfrentar los retos del desplazamiento de personas de su lugar de origen, con la confección de un protocolo homologado de atención a los sujetos migrantes.

El final último es generar acciones que fortalezcan el disfrute pleno de los derechos humanos de los migrantes tránsito, debido a que son uno de los grupos no solo más vulnerables, sino más discriminados que hay hoy por hoy.

Se reunieron funcionarios de las Comisiones de los Estados de Tlaxcala, Puebla, Hidalgo, Ciudad de México, Morelos, Estado de México, Querétaro y San Luis Potosí, junto con diversas organizaciones sociales del Estado, en buscar de impulsar propuestas que generen un nuevo sistema político, social y cultural de igualdad y respeto de la diversidad.

Sin duda de suma importancia cualquier esfuerzo institucional que se haga con tal de visibilizar y atender el fenómeno migratorio, sobre todo porque en México los indocumentados centroamericanos son tratados por autoridades, pandillas y hasta ciudadanos comunes muchas veces con indiferencia y otras con desprecio, pero es un asunto que ya no nos es ajeno en Tlaxcala.

Pero más importante aún, me parece lo que dejó entrever el Ombudsman tlaxcalteca, Víctor Manuel Cid del Prado Pineda. Con algunos rodeos, pero dijo que en medio de una nueva relación con la Delegación del Instituto Nacional de Migración (INM), se retomará el caso de los “barrotes asesinos” que desde hace años instaló la empresa ferroviaria Ferrosur, en un largo tramo de la vía del tren justo en el cruce por la ciudad de Apizaco.

El objetivo de esos obstáculos era precisamente inhibir el descenso de los indocumentados en ese punto y que se internaran en la llamada Ciudad Modelo. Ese plan no solo no funcionó, sino que sus consecuencias han sido nefastas. Al paso del tiempo se han convertido literalmente en trampas mortales que al año cobran al menos una decena de mutilaciones.

Por eso, se abre una nueva expectativa con la postura -esperemos que ahora sí firme- para que Ferrosur por fin sea obligada a retirar esas barreras, las cuales no tienen justificación alguna y demuestran un exceso del poder económico de algunas firmas, más aún cuando han sido sus propios vigilantes los que asaltan a los migrantes.

Entonces, urge poner un alto a años de arbitrariedades de Ferrosur, de atentar contra la vida humana y de burlarse de tantas autoridades municipales, estatales y hasta federales que han pasado, porque lo que es un hecho, el flujo migratorio nunca va a parar mientras el mundo siga siendo tan injusto y violento.

De ocasión…

Y ya que hablamos del tema migratorio, debe considerarse como un logro que en apenas dos meses y medio, la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) haya podido dar acompañamiento para obtener siete visas humanitarias para igual número de migrantes centroamericanos que sufrieron algún accidente o fueron atacados, para así poder mantenerse en suelo nacional sin ser deportados. Ese sí es un buen resultado.

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