Resumen

REFLEXIONES COTIDIANAS Por MARIANO GONZÁLEZ AGUIRRE

En su columna de este lunes, el legislador del PRI habla sobre los retos de su partido para 2018
LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN TLAXCALA
En Tlaxcala se ha vivido una transformación ideológica, política y electoral de manera vertiginosa en apenas dos décadas. La alternancia en el poder de 1998 a la fecha ha cimbrado de manera constante los ámbitos sociales y culturales de nuestra entidad; el espacio público y el desarrollo de la comunicación no pueden soslayarse de dichos cambios.
Vale la pena, estimado lector, platicar de manera muy somera acerca de la evolución de los medios de comunicación en nuestra entidad, pues a partir de 1995, la incorporación de nuevos medios impresos, el surgimiento de los medios digitales a principios del 2000 y la creciente influencia de las Redes Sociales han convertido a Tlaxcala, como uno de los estados con mayor actividad informativa en el país, obligando a sus gobernantes a prestar mayor interés a sus áreas de comunicación social.
Tulio Hernández Gómez y la Coordinación de Información y Relaciones Públicas.

En 1981, la hegemonía del primer medio de comunicación impreso en el estado, El Sol de Tlaxcala, así como las radiodifusoras XHET Radio Huamantla y XETT Radio Tlaxcala no contaban con competencia alguna. La política de gobierno que inició Emilio Sánchez Piedras, mantuvo continuidad con el gobernador Tulio Hernández Gómez, impulsando el crecimiento industrial en Tlaxcala lo que obligaba a su gobierno a crear nuevas formas de comunicar, así surge la primera oficina de gobierno para atender a la generación de periodistas conocidos como Empíricos.
Beatriz Paredes Rangel y la Coracyt.

En el Gobierno de Paredes Rangel, el 7 de septiembre de 1987 se crea la Coordinación de Radio, Cine y Televisión como Órgano del Poder Ejecutivo, encargada de administrar y operar las frecuencias de radio y televisión, concesionadas o permisionadas al Gobierno del Estado.
Susana Fernández y la UDA. 

En 1993 el surgimiento de la primera institución que formó a la mayoría de los periodistas y comunicólogos actuales, fue un contraste que derivó en la diversificación y proliferación de nuevos medios de comunicación en el estado. Podrá ser polémico, pero el cambio generacional de periodistas empíricos por las primeras generaciones de esta institución, son un hecho que obliga a los actores políticos a vivir una nueva realidad mediática.
Estos antecedentes fueron la cepa de una evolución vertiginosa en el Espacio Público y la Agenda Pública de Tlaxcala. Los nuevos escenarios estaban a punto de vivir crisis cismáticas que obligarían a los actores públicos, acostumbrados a la comodidad de un sistema de Partido Único, a afrontar a la Democracia Participativa.
José Antonio Álvarez Lima y la alternancia de 1998. 

Fue la candidatura cismática de Alfonso Sánchez Anaya (ASA), el parte aguas de una nueva realidad política en el estado. La “moneda que soltó en el aire” José Antonio Álvarez Lima, gobernador de Tlaxcala en ese periodo, permitió la apertura de una nueva participación del ciudadano en la política, creando no sólo una nueva generación de políticos, sino propiciando una nueva forma de hacer comunicación. Nunca antes se había tenido consideración de las encuestas de opinión en una elección de gobernador para Tlaxcala y mucho menos, la importancia de sus publicaciones.
Tres meses antes de las alecciones el centro de estudios de Opinión de la Universidad de Guadalajara (CEOUG) publicó una encuesta en la que se estimaba una ventaja del candidato del PRI a la gubernatura, Joaquín Cisneros Fernández de 53.5% contra 19.3% de la Alianza Opositora. Sólo 20 días después de la primera encuesta, se publica un segundo estudio en donde el porcentaje de aceptación sube a favor de ASA quien ya contaba con el 26.3% y Cisneros disminuyó a 39.6%, mostrando un porcentaje de 17.4% de indecisos. La actividad de los medios de comunicación fue fundamental para el crecimiento del fenómeno electoral, puesto que encontró espacios nuevos en los medios, los cuales no eran tomados en cuenta por el partido hegemónico.
Sánchez Anaya y el decálogo de los periodistas
La buena relación con los medios culminó, entrando apenas el primer año de gobierno. El gobernador que obtuvo las mieles de la prensa, comprobó que en un nuevo sistema que pretendía ser democrático, la agenda de los medios debe ser atendida y si no lo es, la información nuca se detiene. Sin una política de comunicación gubernamental bien planificada, el gobierno comete yerros. No es lo mismo ser candidato que gobernante y en esto, muchos políticos se equivocan. Lejos de establecer políticas de comunicación, el Secretario de Gobierno, Fabián Pérez Flores, optó por imponer el Decálogo de la “Ignominia”, prohibiendo a los funcionarios hacer declaraciones a la prensa si es que la información no era única y exclusivamente positiva.
Héctor Ortiz y la proliferación de Oficinas de Comunicación

En el cambio de gobierno de 2005-2010 parecía que el PRI y el PVEM habían formado una excelente propuesta de identidad gráfica, Se unificaron los criterios de las campañas: estatal, diputaciones locales y presidencias municipales, posicionando una marca en torno al candidato, el Senador de la República Mariano González Zarur, bajo el slogan Todos por Tlaxcala.
Por su parte, Héctor Ortiz creó la Alianza Ciudadana por Tlaxcala, y aunque gráficamente no competía con la de su adversario, la implementación de estrategias de marketing fue su sello personal, lo que a la larga le dio resultados, imponiéndose en su estilo de gobierno. Mientras que el PRI-PVEM le apostaba a la compra de espacios mediáticos, Alianza Ciudadana invertía en las Relaciones Públicas.
La estrategia de la Alianza Ciudadana fue crear compromisos directos con medios de Comunicación y Comunicadores, para que estos, a través de sus espacios dieran entrada a los candidatos de la Alianza, ubicándoles en mejores espacios dentro de sus publicaciones, beneficiándolos en información y posicionamiento, a su vez los compromisos incluían atacar a sus adversarios.
Cuando gana HOO la elección, los compromisos redundaron en la creación de más oficinas de gobierno para comunicadores, ya sea en Gobierno del Estado, como en Presidencias Municipales afines a la Alianza Ciudadana.
Si bien el sexenio de Héctor Ortiz fue el ápice de la comunicación gubernamental, en donde por primera vez se experimentó en fotografía, diseño, marketing, estudios de opinión y posicionamiento, la excesiva explotación de la imagen del gobernador y la incongruencia entre la propaganda gubernamental y los escasos hechos de gobierno, culminaron en hastiar al ciudadano.

Así llega 2010, con una nueva oportunidad para el retorno del PRI al Gobierno del Estado, en esa campaña se concretó el desánimo ciudadano que ya veía a un gobierno panista sobre expuesto y manipulador.
Si bien los cambios se han ido generando, es obvio que las formas de gobernar imponen estilos distintos de comunicar, sin embargo en la actualidad, el tiempo es clave, la actualización es primordial y la diversificación de profesionales en la comunicación absolutamente necesaria, se debe dejar de ver al comunicador sólo como fotógrafo-periodista, y ver en su conjunto la profesionalización del comunicador quien está acompañado de manera inherente del diseñador, el productor de audio y video, el encuestador, el politólogo, el comunity manager, en fin, la comunicación ha cambiado y los Actores Políticos deben comenzar a ver la necesidad de adaptarse.

Los medios de comunicación convencionales (prensa escrita y radiodifusoras) ya no son los único disponibles, la evolución de las Redes Sociales y los productos multimedia obligan a los actores políticos a establecer y experimentar nuevos canales y productos para difundir su mensaje.