SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

1er año de AMLO, poco para Tlaxcala

Pese a que el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez presume una buena relación política con el gobierno federal, la realidad es que Tlaxcala prácticamente ha sido olvidada por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Sólo en dos ocasiones el mandatario nacional ha visitado tierras tlaxcaltecas.

Aquella frase de “amor con amor se paga” no ha aplicado para Tlaxcala, a pesar de que el voto ha favorecido ampliamente al tabasqueño en las elecciones en las que él ha participado. Es posible que, electoralmente, Tlaxcala no sea tan atractiva por su número de votantes. Por eso sus escasas visitas.

Claro que llama la atención ese comportamiento de López Obrador. El vecino estado de Puebla, por ejemplo, ha tenido la visita presidencial en al menos  siete ocasiones durante el primer año del presidente de la República. Eso tal vez se deba a que aquella entidad federativa es gobernada por uno de los suyos.

Como sea, Tlaxcala ha sido poco favorecida por el gobierno de López Obrador, a pesar de que la administración menista ha puesto de su parte para tener la mejor relación posible. Por ejemplo, hizo esfuerzos por albergar a la Secretaría de Cultura, pese a que su titular, Alejandra Fraustro Guerrero, se encuentra poco tiempo en suelo tlaxcalteca. Sin embargo, la realidad muestra que el estado se beneficia poco con la presencia de esa dependencia federal.

Ese es el resultado del primer año de gobierno de López Obrador para Tlaxcala: poco se puede hablar de él. Incluso, si su programa de infraestructura se respeta tal y como se dio a conocer originalmente ante la presencia de empresarios, entonces Tlaxcala será marginada con alguna obra de infraestructura de importancia.

Parece que la presencia de un gobernante priista incomoda al presidente de la República, quien pese a sus dichos en contrario, no ha dejado a un lado sus filias ni sus fobias al momento de gobernar, las mismas que salen en sus conferencias mañaneras, desde donde polariza con descalificaciones a sus oponentes.

Sin embargo, a pesar de los pobres resultados de su gobierno, las encuestas muestran todavía una alta popularidad personal. Faltará ver si esos pobres resultados le alcanzan a su partido para conservar la presencia que ahora tiene en la Cámara de diputados, desde donde ha realizado reformas a su antojo, sin tener en los legisladores morenistas la más mínima autocrítica.

Ese es el papel que también les ha tocado tener a los diputados federales de Morena por Tlaxcala, que barrieron en los comicios de 2018. Y es el mismo caso de los legisladores locales, que han hecho lo que han querido en el Congreso del estado, a tal grado que asumen funciones que sólo competen al Ejecutivo, como es el caso de la obra pública.

Ese es el contexto del primer año de gobierno de López Obrador, quien ha tenido un desgaste natural en el ejercicio del poder. Hay que ver hasta dónde llegan sus resultados una vez que cumpla su segundo año, que se avizora con bajo crecimiento y con los mismos problemas de inseguridad. La percepción que logre será importante porque de ello dependerá el resultado que tengan Morena y sus aliados en las urnas. Y si no hay buenos resultados, el presidente lo resentirá con menos apoyos en el Congreso de la Unión, particularmente en la Cámara de Diputados. Ya veremos si Tlaxcala le sigue dando su respaldo.

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