SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

Tercer informe

Si la interpretación del contenido del mensaje del tercer informe de gobierno y la pluralidad de personajes políticos que asistieron al Centro de Convenciones de la ciudad de Tlaxcala son correctos, el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez hace el mismo papel que en su momento hizo el presidente Ernesto Zedillo: un gobernante de bajo perfil, no preparado políticamente para gobernar, sin equipo político propio y, en consecuencia, destinado a entregar el poder a la oposición.

Ese parece que será el destino de Mena Rodríguez al concluir su periodo como titular del Ejecutivo. Parece severa esta apreciación, pero los hechos no demuestran cosa contraria. Veamos.

Marco Antonio Mena no gusta de reflectores ni de protagonismos cuando se encuentra entre sus pares. Se mueve con un relativo bajo perfil que, parece, realiza con toda intención. En eventos locales, sus palabras son siempre sobrias, a veces frías, y no contagian mucho a quienes le escuchan.

Políticamente, ha sido el menos preparado de los gobernadores. Sus antecesores ocuparon representaciones políticas y administrativas locales y federales, que les hizo, a cada uno de ellos, conformar un equipo fuerte para buscar el cargo más importante que se puede buscar en una entidad federativa: la gubernatura.

Mena Rodríguez, ocupado más en su preparación académica fuera del estado, tuvo una fugaz carrera administrativa y política antes de alcanzar la candidatura tricolor al gobierno estatal: secretario de Turismo, diputado local, coordinador de la bancada priista en el Congreso del estado y dirigente estatal de su partido, el Revolucionario Institucional (PRI). Todo eso logrado en apenas un sexenio!!!

Eso mismo le impidió conformar un equipo político propio. Primero para competir dentro de su partido en busca de la gubernatura y, segundo, para conformar un gabinete propio una vez ganada la gubernatura. Por eso gran parte de sus colaboradores de gabinete repitió en sus cargos o pasó de una dependencia a otra a través de enroques. Y por eso hemos visto poca movilidad entre sus secretarios de gabinete y directores.

El distanciamiento político con quien lo encumbró, derivado de posiciones de poder para controlar el partido y parte del gabinete, hace ahora que Marco Antonio Mena esté prácticamente solo en Palacio de Gobierno. Sólo un puñado de funcionarios tienen su plena confianza: Florentino Domínguez Ordoñez, secretario de Educación; Anabel Alvarado Varela, secretaria de Turismo; y Manuel Camacho Higareda, titular del Sistema Estatal de Promoción del Empleo y Desarrollo Comunitario (Sepuede).

Varios otros funcionarios de segundo nivel forman parte de un segundo círculo de confianza, derivada de su paso como legislador local. En este nivel se encuentran, por ejemplo, la secretaria de Planeación y Finanzas, Marisela Nande Islas; la titular del Instituto Estatal de la Mujer, Angélica Zárate Flores; y el titular del Instituto Tlaxcalteca para la Educación de los Adultos (ITEA), Javier Vázquez Sánchez. Pero no hay muchos más.

Por lo mismo, al carecer de un equipo propio, derivado de su fugaz carrera política y administrativa dentro de la administración pública, Mena Rodríguez no tiene equipo ni estructura para que su partido, el tricolor, tenga posibilidades reales de ganar los comicios de 2021.

La apuesta es una alianza electoral amplia con, al menos, los partidos que le llevaron a ocupar la silla de Palacio de Gobierno. Esa otra parte la integran quienes forman parte del resto de su gabinete, pero sin la seguridad de que todos le respondan electoralmente, como el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que en el ámbito federal apoya las políticas del presidente Andrés Manuel López Obrador.

En esa circunstancia, a Marco Antonio Mena no le queda otra alternativa que buscar puentes de entendimiento con la oposición para, en caso de no dejar el poder a uno de sus cercanos, pactar una transición sin sobresaltos ni temores. Y parece que eso lo está logrando con el grupo que encabeza el director de Canal 11, José Antonio Álvarez Lima. Pese a ello, la delegada federal Lorena Cuéllar Cisneros tiene su propio juego político y hace intentos, como el de ayer, para tener acercamientos políticos, aunque éstos sean escasos.

Este es el contexto de lo que el miércoles se observó en el Centro de Convenciones de Tlaxcala, durante el tercer informe de gobierno. Del contenido de éste, hay que decirlo, nada nuevo en las alforjas.

error: Linea de Contraste