SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

TET, cuidar la institución

En plena época de informes anuales, que en el caso de Tlaxcala se realizan en pretemporada navideña, destaca, por sus resultados, el realizado por el presidente del Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET), Luis Manuel Muñoz Cuahutle. Las estadísticas señalan una alta efectividad en la confirmación de sus sentencias por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

La coyuntura es válida para hacer un balance de los resultados que esta institución ha dado para Tlaxcala. Y el balance es, a todas luces, positivo.

Lo es, por ejemplo, con relación a los resultados que en su momento entregó la ya desaparecida Sala Electoral Administrativa del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), cuyos reveses fueron graves y numerosos en el proceso electoral intermedio de 2013. Tan es así, que quien encabezaba esa Sala Unitaria, Pedro Molina Flores, no tuvo ninguna oportunidad para integrar el nuevo colegiado que entró en funciones jurisdiccionales en marzo de 2016.

En el caso del TET, las estadísticas dadas a conocer en su informe de ayer por el propio Muñoz Cuahutle establecen que la confirmación de sus sentencias alcanza este año el 99 por ciento. Sin embargo, cabe recordar que en 2018 ocupó el cuarto lugar nacional en efectividad de sus sentencias con el 98.6 por ciento.

Los datos son importantes porque las mejores cuentas que puede entregar una institución son aquellas relacionadas con su efectividad, lo que ha sucedido en el caso del órgano jurisdiccional local. Tal efectividad explica, por ejemplo, la ausencia de conflictos electorales, lo que se debe, como bien lo reconoció el magistrado Muñoz Cuahutle, a la madurez de los actores políticos para aceptar resultados adversos, pero también a que el órgano autónomo ha resuelto conforme a derecho y con imparcialidad los casos que le han llegado.

Esa efectividad, sin embargo, no siempre podrá ser así en caso de no enmendarse lo que ahora sucede dentro de esa institución, de manera particular con el magistrado Miguel Nava Xochitiotzi, quien en un año de ocupar el cargo, no ha podido presentar con satisfacción un solo proyecto de resolución que no amerite observaciones de sus propios compañeros de Pleno.

Ya algunos columnistas han dado cuenta de su comportamiento dentro y fuera de ese órgano autónomo, y le han señalado asuntos de corrupción e ineptitud en la integración del equipo de trabajo que conforma la ponencia a su cargo. Sin embargo, ese es el resultado ineludible que suele presentarse cuando se llega con compromisos políticos que, en el caso suyo, no se pueden ocultar.

Quien lo propuso para ocupar la magistratura en el TET fue el ahora senador con licencia, José Antonio Álvarez Lima, pero al parecer ha caído de su gracia. Lo sostiene, tal vez, la imposibilidad de  quitarle del cargo, pero eso puede suceder si las cosas siguen como hasta ahora y el Senado de la República hace una investigación del actuar del magistrado dentro del Tribunal.

En esa circunstancia, lo que mejor pudieran hacer los actores políticos con poder de decisión en el Senado de la República, es cuidar la institución. Primero, enmendando la mala decisión que tuvieron al no haber designado a una mujer para el cargo cuando así correspondía; y segundo,  eligiendo por capacidad, no por conveniencia partidista. Ojalá, pese a los antecedentes de la renovación de la presidencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y de la elección de una nueva ministra en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), eso no sea imposible y haya una revisión al trabajo de Nava Xochitiotzi.

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