SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

UAT: barbas a remojar

En las conversaciones que se realizan entre militantes de varios partidos políticos opositores al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), de cara a las elecciones de 2021, se encuentra el Partido Alianza Ciudadana (PAC), identificado con el grupo orticista que ahora mismo controla a la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT).

Pese a que su actual rector está identificado políticamente con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard el grupo que domina esa casa de estudios juega sus cartas políticas. Y precisamente porque la llegada, en agosto de 2018, de Luis Armando González Plascencia significaba un coqueteo del orticismo al nuevo gobierno federal que entraría en funciones a partir de diciembre de ese año, parece que las cosas no se han acomodado para que ello se refleje en la participación del PAC en una coalición encabezada por Morena para 2021.

Más allá de que si las pláticas de quienes se han reunido representan a sectores del tricolor, del panismo y del perredismo, acaso la determinación del orticismo por formar parte de tales conversaciones sea porque los hechos han demostrado que Morena, en su intento y éxito de socavar la autonomía de varios órganos autónomos, ha dirigido también sus misiles a diversas universidades públicas en el país.

El último intento fue la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de una iniciativa del diputado federal Miguel Ángel Jáuregui para que la elección del rector, de los directores de facultades, escuelas e institutos de investigación se democratice con la participación, de manera libre y secreta, de los profesores, alumnos y trabajadores.

La reacción con la que se topó esa iniciativa fue inmediata y durísima por parte del rector Enrique Graue, al rechazar ese “intento de intromisión en la vida universitaria, en donde a espaldas de las y los universitarios se pretende incidir en la normatividad que nos rige y que nos hemos autoimpuesto a lo largo de muchos años”.

No solo eso, sino que en un comunicado, el mismo rector de la UNAM advirtió que esa iniciativa se sumaba a otras “que han sido presentadas ante las legislaturas estatales por representantes de distintos partidos políticos, en lo que parece constituir una escalada contra la autonomía de nuestras casas de estudio”.

Aunque el rector de la UNAM no se dirigió a Morena, es evidente que el orticismo ha puesto sus barbas a remojar y sus acercamientos partidistas, que no incluyen a Morena, son claro ejemplo de lo que ven podría venir en un mediano plazo: una reforma que les haga perder el control político y administrativo de la UAT.

En ese sentido, conforme avancen los meses y el orticismo –a través del PAC- defina su política de alianzas para los comicios de 2021, tendrá también qué definir qué clase de rector deberá estar al frente de la institución. Lo que no se ve claro es que González Placencia concluya el periodo de cuatro años por el que electo en 2018.

En esa tesitura, lo más probable es que el grupo que encabezan los hermanos Héctor y Serafín Ortiz cierren filas nombrando a un rector cercano, tan cercano como sea posible, que podría quedar en familia.

La estrategia es simple: que la universidad funcione como una maquinaria bien aceitada de votos a favor de los candidatos del PAC, ya sea que vayan solos o en coalición electoral en 2021.

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