Resumen

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

Golpe fuerte y a la cara

Poco se ha dicho sobre el tema, pero la reforma al artículo 299 del Código Financiero, que otra vez hace partícipes a los Poderes Legislativo y Judicial en la distribución de los ajustes trimestrales que recibe Tlaxcala, representa el primer golpe fuerte y a la cara al Gobierno de Marco Mena.

Evidencia, en primer lugar, la frágil alianza que tiene con los aliados que le permitieron al Partido Revolucionario Institucional (PRI) seguir en Palacio de Gobierno con uno de los suyos. Él es beneficiario directo de esa alianza en los comicios de 2016, sin embargo, es claro que si el Verde Ecologista (PVEM), Nueva Alianza (PANAL) o el Partido Socialista (PS) sienten tocado alguno de sus intereses, o a alguno de los diputados de esos institutos políticos le gana el interés particular para beneficiar su bolsillo, la mayoría legislativa que ahora tiene quedará fracturada, rota.

Eso le representaría al Mandatario no sólo dificultad para gobernar, sino también para sacar adelante iniciativas de su interés que beneficien a Gobierno, que muy necesitado está de victorias.

Evidencia también la cercanía que ya existe entre los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), apenas días después de anunciado el denominado Frente Amplio de cara a las elecciones presidenciales de 2018. Si ese frente se concreta con una coalición electoral para los comicios venideros, veremos a ambos en el Congreso del estado casi como una sola fracción parlamentaria.

Y a eso hay que sumarle lo que también representan los partidos del Trabajo (PT), Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y Alianza Ciudadana (PAC) en el Congreso local, pues los tres ya tienen acercamientos para llegar a acuerdos que les permitan beneficios electorales el próximo año.

En esa fragilidad de alianzas legislativas el que pierde es el PRI, por supuesto, pero sobre todo el Gobernador Marco Mena. Y en esa tesitura, al titular del Ejecutivo no le queda otra que actuar en dos vertientes.

La primera consiste en que para amarrar su alianza con sus supuestos aliados, tendrá que decidirse, de una vez por todas, a concretar los cambios en aquellas dependencias donde no los ha habido. Faltan muchos cargos por repartir y PVEM, PANAL y PS aún no se sienten lo suficientemente representados, particularmente en los puestos de segundo nivel.

La segunda es la cuestión económica. Así como hicieron sus antecesores, Marco Mena tendrá que abrir la cartera del erario para dividir y para sumar. Dividir a los opositores y sumarlos a sus proyectos e iniciativas. ¿Criticable? Por supuesto que sí, pero en la realidad de gobernar es lo que ha funcionado en momentos críticos y decisivos.

En todo esto falta algo importante: la cohesión del grupo parlamentario tricolor y una mejor comunicación de la que hasta ahora ha habido. No se trata sólo de dar instrucciones en el caso del Gobernador, ni de recibirlas en el caso del Coordinador priista, sino de acordar una agenda legislativa que el partido en el poder no tiene porque el Ejecutivo no la tiene tampoco.

El Gobierno de Marco Mena agotó el tiempo legal para presentar su Plan Estatal de Desarrollo, es cierto, pero desaprovechó meses valiosos para adelantar en la realización de proyectos fundamentales a lo que él quería o quiere para Tlaxcala. La realidad es que se ha visto demasiado lento.

Este golpe de realidad propinado por el Congreso del Estado al Gobernador debe ser el incentivo para hacerlo despertar de su largo letargo. Se supone que ya está el proyecto, así que ya es hora de las acciones.

Lineazo: En la reforma al Código Financiero los que perdieron son los municipios. Recurso económico que pudieron haber recibido para ayudar a las maltrechas finanzas de los Ayuntamientos en el pago de deudas y laudos, van ir a parar al pago de burocratismo. Diputados y Magistrados del Poder Judicial son los ganones. Seguirán engordando sus bolsillos.