Resumen

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

PAC, al mejor postor

Algo debe estar mal, muy mal, en el Partido Alianza Ciudadana (PAC) como para que haya puesto su fuerza y movilización político-electoral al mejor postor. Valga la expresión, pero es como si una mujer anunciara que se irá de dama de compañía con aquel hombre que mejor le pague. O al revés: que un hombre la haga de acompañante de una dama si ésta es la que mejor paga para ese propósito.

La dirigencia de ese instituto político no sólo está en pláticas con el Frente Ciudadano por México (integrado por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano) y con el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), sino que lo está también con el Revolucionario Institucional, partido del cual salió el presidente del Consejo Mayor, Héctor Israel Ortiz Ortiz, por estar inconforme en 2004 debido al proceso antidemocrático que acusó en la selección del candidato a la gubernatura.

Más descaro no puede haber. Los principios ideológicos, si es que los hay en ese partido,  quedan totalmente excluidos debido a una posición pragmática de buscar una posición en el Congreso de la Unión, particularmente en el Senado de la República.

Lo anterior implicaría que no se le tomara en serio como fuerza política, pues así como se da para pretender formar parte de una alianza ganadora, así podría darse en el Parlamento en caso de que se le invitará a votar a favor de una u otra iniciativa.

Para mejor presionar en su intento de conseguir para el PAC una candidatura al Senado de la República, el ex Gobernador Héctor Israel Ortiz Ortiz ofrece, como en los viejos tiempos lo hacía la Confederación de Trabajadores de México (CTM) al PRI,: votos. Sólo que no es un millón, sino 60 mil, que en el caso de Tlaxcala, son bastante buenos para alcanzar un triunfo electoral.

Conviene recordar que en los resultados oficiales de los comicios locales de 2016, el PAC alcanzó una votación de 50 mil 414 votos. No en la elección de Gobernador, en la cual se desplomó por dar su respaldo (no explícito) a la ex perredista Lorena Cuéllar Cisneros después de que Serafín Ortiz Ortiz se bajó de la contienda, sino en la de diputados locales.

En esas elecciones locales de 2016 el PAC se ubicó en el quinto lugar electoral de un total de 11 participantes. Alcanzó el 9.52 por ciento del total de votos válidos, por lo que ante lo cerrada que se esperan las elecciones de julio de 2018, tal porcentaje puede ser definitorio para ganar o perder una elección.

Sin embargo, eso no debe ser motivo para que el Frente Ciudadano por México, MORENA o incluso el PRI, acepten el chantaje que descaradamente ha hecho público la dirigencia estatal del PAC. A menos que quieran vender su alma al diablo.

Si Héctor Israel Ortiz Ortiz ha mostrado una falta de compromiso como legislador para pronunciarse en votaciones cruciales en el Congreso del Estado, debido a que ha decidido ausentarse de votaciones como en aquellas de las cuentas públicas -con tal de hacer pasar la de la Universidad Autónoma de Tlaxcala-, qué puede esperarse del PAC en el Congreso de la Unión. Nada.

Es decir, el PAC no estaría sujeto a un programa legislativo impulsado por la coalición de la cual haya formado parte, sino más bien a sus muy particulares intereses. Ese será el pago real que dará ese partido durante tres años en la Cámara de Diputados, o seis en el Senado de la República. Así que a eso tendrán que atenerse quienes cedan a las pretensiones orticistas. Como dirían los clásicos, sobre aviso no hay engaño.

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