Resumen

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

Diputados sobornables

El presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Arnulfo Arévalo Lara, ha cometido un error grave: avienta la piedra y esconde la mano al acusar que hubo ofrecimientos económicos hacia algunos diputados locales para votar a favor de la ratificación de Fernando Bernal Salar como Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE).

Sin embargo, no aclara dos cosas importantes: quién hizo el ofrecimiento y qué diputados recibieron recursos económicos para votar a favor de un dictamen. Lo cierto es que el señalamiento es claro y se dirige a legisladores de los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y del Trabajo (PT).

Señalamientos de ese tipo no son nuevos, pero viniendo de un diputado, y más aún del presidente de la Mesa Directiva, es grave. No por denunciarlo, sino porque no aporta elementos de prueba alguna. No da nombres de los presuntos beneficiarios.

Esta situación lo pone en predicamento porque él, como presidente del Congreso del Estado, debe permanecer en una situación imparcial a tal grado que su actuar dé confianza a sus pares para dirigir las sesiones y para encabezar los trabajos legislativos. No lo ha hecho así al emitir una declaración ligera y sumamente peligrosa y comprometedora.

Si ya una orden judicial se encuentra empantanada, más lo estará con irresponsabilidades como esas porque las posiciones se encuentran polarizadas, a tal grado que en dos votaciones no ha podido resolverse el emplazamiento judicial que existe sobre el tema de Fernando Bernal Salazar.

Lo que sí hay que decir, es que intereses económicos han predominado en la labor de Legislaturas locales pasadas, no sólo en la aprobación de dictámenes sobre leyes, sino muy señaladamente en la aprobación o reprobación de cuentas públicas.

La administración estatal del ahora ex Gobernador Mariano González Zarur fue señalada de sobornar a legisladores locales para sacar adelante temas que le interesaba aprobar, como el de la Reforma Electoral, por ejemplo. Invariablemente los señalamientos siempre involucran a diputados de la oposición, pues los afines al Ejecutivo regularmente acostumbran a seguir, como corderos, las indicaciones provenientes de Palacio de Gobierno, como sucede ahora en el caso de la actual Legislatura con la bancada del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En una reciente colaboración en este espacio de opinión se señaló el nombre de Enrique Padilla Sánchez como uno de los operadores, en su momento, del ex Gobernador Héctor Israel Ortiz Ortiz. Este escribidor recibió información directa de uno de los involucrados sobre una cantidad que en aquel entonces oscilaba entre los  300 y 500 mil pesos.

Lamentablemente la corrupción no es limitativa de nuestros diputados locales, pues también en el ámbito federal ha habido información de sobra sobre “moches” y actos de corrupción.

Existe la idea, arraigada por experiencias anteriores, de que la labor legislativa ha servido a varios para hacerse de dinero mal habido, aprovechando su encargo de tres años. Aun así, que el presidente de la Mesa Directiva denuncie uno o más casos similares es una irresponsabilidad porque no aporta prueba alguna de sus dichos.

Y es una irresponsabilidad porque enturbia el clima legislativo que no está para bollos, sino para tomar acuerdos en coyunturas importantes que requieren, obligatoriamente, votaciones respaldadas por los ahora acusados. La Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos, son ejemplos claros de ello.

La declaración de Arnulfo Arévalo Lara no es reflejo sino de lo mal que se encuentra la actual Legislatura, a la que ha faltado oficio político por parte de sus integrantes, a pesar de que, se cree, lo tienen por la experiencia que algunos ellos tienen. Ésta, sin embargo, ha servido de muy poco, o de nada. Y no se ve que pueda cambiar, sino hasta la próxima Legislatura, cuando lleguen los nuevos diputados.

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