Resumen

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

En Sin Línea, Horacio González habla sobre Marco Mena y la elección presidencial

Marco Mena, primer año

La vorágine que deja el destape de José Antonio Meade como virtual candidato a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), con todas las actividades futuras por hacer para formalizar su candidatura, deja al Gobernador Marco Mena con un margen muy pequeño para difundir con éxito su primer informe de Gobierno.

Da la impresión de que la presentación y la difusión de su informe será equivalente a lo que ha sido su primer año de Gobierno: gris.

Una de las estrategias implementadas por su antecesor, Mariano González Zarur, fue llevar a cabo un denominado informe ciudadano al mes de enero considerando que en diciembre el interés de los tlaxcaltecas no se centra en lo político, sino en lo familiar ante la proximidad de las fiestas decembrinas y el año nuevo.

En materia del informe anual, durante seis años el Congreso del estado sólo cumplió a medias con su labor legislativa. La Constitución Política local establece que debe recibirlo, analizarlo y hacer la glosa respectiva, pero no lo hizo. Solamente lo recibió. Nunca solicitó la comparecencia de Secretarios del gabinete porque cuando hubo intención, se fueron los tiempos.

En pocas palabras, el informe era arrumbado en un rincón para dar paso a la pleitesía al Ejecutivo en un acto público, en el que el Mandatario recitaba una serie de datos que nadie contrastaba porque sólo asistían invitados especiales.

Ese, lamentablemente, parece ser el destino que tendrá el primer informe de Marco Mena y su acto público. Sin embargo, no hay ninguna mala noticia para el Mandatario estatal, pues entre lo desapercibido que -parece- pasará su informe, su primer año de administración no será analizado ni cuestionado sino exclusivamente a través de declaraciones realizadas por legisladores y dirigencias partidistas de oposición.

Independientemente del bajo nivel de la oposición en Tlaxcala que este tema evidencia, la pregunta ahora debe ser qué es lo que viene para el estado. La mira parece estar puesta, por parte de todos los actores políticos, en el proceso electoral ya en marcha. Pero las elecciones federales opacan los comicios locales, sin que muchos se den cuenta que lo que está en juego en Tlaxcala es la viabilidad de la administración menista.

Más claro: de qué serviría a Tlaxcala si el PRI gana la Presidencia y una mayoría en el Congreso de la Unión, si en el estado el partido gobernante y sus aliados pierden el Congreso del estado.

Así como el presidente Enrique Peña Nieto parece que hace su parte para que el PRI gane la elección presidencial, así el Gobernador Marco Mena debe hacer la suya tomando un papel más protagónico que le haga diferenciarse, entre otras cosas, de su antecesor. No se trata sólo de formas, sino de fondo.

La administración menista parece caminar con la inercia de los pasos que le heredó González Zarur, sin darse cuenta que gran parte del electorado votó en contra del ex Mandatario. Y más: que muchos que votaron por el PRI o alguno de sus aliados, están decepcionados porque hay una administración casi paralizada en muchos aspectos.

Ese hecho no se ha querido ver o se ha dejado pasar a propósito con todas las consecuencias que ello implica. Cuando en Palacio de Gobierno se den cuenta de ello, podría ser demasiado tarde.

Lineazo

El Gobernador Marco Mena asumió como uno de sus compromisos el respeto a la Ley. Con su iniciativa de Presupuesto de Egresos para 2018, modificando los anteproyectos de poderes y órganos autónomos, hubo una violación al Código Financiero que no quiere ser reconocida, pero la hay.

Con este suceso, el Mandatario no demuestra sino debilidad política. Parece que no tiene la fuerza política suficiente en el Congreso local para consensuar un presupuesto acorde a la realidad que él y su equipo de trabajo observan.

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