Resumen

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

En Sin Línea, Horacio González habla sobre Marco Mena y la elección presidencial

Informe de anuncios

Por lo expuesto este martes por el Gobernador Marco Mena, se confirma que, efectivamente, había poco para  informar de las acciones realizadas durante el primer año de su Gobierno. No se trata de ser aguafiestas, pero más bien la de ayer fue una lectura de anuncios que bien pudieron circunscribirse en el documento entregado hace cinco meses al Poder Legislativo, que contenía el Plan Estatal de Desarrollo.

Lo que en el escenario de ayer sí quedó claro es que el Mandatario estatal tiene ya, frente así, un diagnóstico claro del estado. Esa es la buena noticia. La mala, sin embargo, es que quedan menos de 4 años para llevar a cabo las acciones anunciadas.

Para concretarlas, es claro que tienen que darse dos cosas: ya no caminar en la inercia, como lo ha hecho durante sus primeros 12 meses de Gobierno; y concretar cambios en el gabinete.

La coyuntura del proceso electoral federal ya en marcha, y el que vendrá el próximo año en el ámbito local, es buena oportunidad para iniciar cambios pospuestos en su gabinete. En el ampliado, indudablemente. En el principal, probablemente, dependiendo de la definición de candidaturas que tendrán que darse en los dos primeros meses de 2018.

Uno supondría que en un primer año ya se habrán pagado facturas políticas que implicaban mantener intactos ciertos cargos dentro de la administración pública, y que ahora es momento de comenzar a hacer un equipo propio.

En ese sentido, el Mandatario estatal deberá replantear su relación con el ex Gobernador Mariano González Zarur, sobre todo porque de ésta depende, en gran parte, el inicio de la sucesión gubernamental rumbo a 2021. Si su antecesor se impone en la definición de al menos dos candidatos de cara a la renovación del Congreso de la Unión, aprovechando la muy buena relación que tiene con José Antonio Meade, en la recta final de esta administración estatal se vivirán desencuentros.

No es el único flanco que el titular del Ejecutivo debe cuidar, pues uno más se encuentra a menos de cien metros de Palacio de Gobierno. No hay que olvidar que Anabel Ávalos Zempoalteca encabeza también su propio proyecto, bien arropada hasta ahora con aliados de varios partidos políticos que le acompañaron en las elecciones de 2016, y que hasta ahora están firmes para seguir respaldándole.

Marco Mena deberá definir si quiere seguir siendo parte de un proyecto político iniciado por Mariano González Zarur, o si quiere encabezar el suyo propio. Tarde o temprano deberá haber un acuerdo o un desencuentro que afectará, para bien o para mal, al partido en el poder y a esta administración.

En ese contexto de luchas en busca de posiciones políticas, es lamentable no haber encontrado ayer, en las palabras de Marco Mena durante su informe, un compromiso por respetar y hacer respetar la Ley, dentro de su ámbito de acción y de sus facultades.

Siendo que ayer, ante el dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Ochoa Reza, refrendó su militancia priista y que su proyecto de Gobierno está en riesgo en caso de no alcanzar una mayoría aliada en la próxima Legislatura local, Marco Mena debió comprometerse a la imparcialidad de su Gobierno para evitar el desvío de recursos públicos.

No sólo eso, sino también pronunciar un respeto a las autoridades electorales, como no lo ha hecho en el caso del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE), al que le ha regateado el respaldo económico necesario para sacar adelante, de la mejor manera, el proceso electoral local de 2018.

Los anuncios en materia de obra pública que ayer hizo el Mandatario estatal sonaron bien. Sin embargo, un compromiso de su Gobierno, de respeto a los contendientes en el proceso electoral venidero, en el contexto de su Segundo Informe de Gobierno, hubiese sido bienvenido. Malo que no haya sido así.

">