SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

En Sin Línea, Horacio González habla sobre Marco Mena y la elección presidencial

Elsa Martínez y el Poder Judicial

Más allá de los números y su mensaje político que dio durante su último informe de actividades al frente del Poder Judicial, la labor de Elsa Cordero Martínez ha dejado qué desear. Su aportación más importante fue la que tiene que ver con el tema del impulso a la equidad de género, pero no más allá.

Cuando asumió su responsabilidad como presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), su compromiso principal fue acabar con la corrupción imperante dentro del Poder Judicial. Sin embargo, a casi tres años de su presidencia, puede afirmarse que la corrupción sigue impregnada en los intestinos de los juzgados, con el aval o la “vista gorda” de Magistrados, incluida ella misma como presidenta.

Antes de que Cordero Martínez asumiera, el 3 de marzo de 2015, la presidencia del Poder Judicial en sustitución de Tito Cervantes Zapeda, reconocía en voz baja la creación de bufetes jurídicos exprofeso para atender asuntos surgidos de diversas ponencias de Magistrados, en un claro contubernio y evidencia de que la justicia sí se negocia a favor de quien tiene más recursos económicos. El resultado de ello es claro: el pobre siempre pierde.

Un reconocimiento abierto por parte de la presidenta, en el sentido de que la corrupción imperante en el Poder Judicial sí existe, fue la puesta en marcha, en julio de 2014, de la campaña denominada «Nuestro poder es servirte», que buscaba posicionar al Poder Judicial como una institución transparente, a favor de la legalidad y en contra de la corrupción.

La campaña, dijo, permitiría a la ciudadanía conocer el quehacer y alcances del Poder Judicial para generar cercanía y confianza. ¿Cómo lograrlo?: a través de un plan de trabajo que sirviera para detectar necesidades, elaborar reuniones de alineación respecto al cambio de cultura de un servicio público, aplicación de pruebas y encuestas para ubicar necesidades, un coaching ejecutivo, talleres de liderazgo y comunicación efectiva.

¿Hasta dónde se lograron esos objetivos? No se sabe y no existe información oficial al respecto, e incluso, tal vez la propia presidenta no lo sepa con exactitud.

Sin embargo, si nos atenemos a los resultados de la Encuesta Nacional 2017 realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica -que dirige Liébano Sáenz-, no hay buenas noticias para el Poder Judicial de Tlaxcala, pues el 54.5 por ciento de las personas encuestadas califica su desempeño como malo/muy malo, el 8.6 por ciento como regular y el 34.6 por ciento como bueno/muy bueno.

Pero en todo esto, pareciera que los resultados desaprobatorios para el Poder Judicial de Tlaxcala no son resultado solamente de una percepción de corrupción ahí dentro, sino también de ineficacia. Es decir, hay una incapacidad para producir un efecto deseado, considerando que justicia retardada es justicia denegada. Los justiciables  tienen que esperar meses, incluso años, para tener en sus manos una resolución judicial.

No podría saberse si eso es ya, de por sí, demasiado grave o lo es más el hecho de que en la realidad el Poder Judicial no tiene independencia con respecto al Ejecutivo. En lo últimos años, y la actualidad no es la excepción, el presidente o presidenta en turno sirve como un simple acompañante o florero de mesa de eventos oficiales encabezados por el gobernador, no como real protagonista. Y eso es algo que ya debería terminar para nunca más volver.

Por supuesto que hay cosas rescatables y se habrán dicho en el acto oficial del informe. Una de esas, debe reconocerse, es la puesta en marcha de la escuela judicial en línea, asunto en el que tiene más mérito Francisco Mixcoatl Antonio, rescatado por Elsa Cordero Martínez después de que su estadía en la presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) se hizo imposible en términos políticos.

Por ahora, a días de la salida de Elsa Cordero Martínez como presidenta del Poder Judicial, más que por posiciones internas de poder, los Magistrados deberían luchar por su independencia con respecto al Ejecutivo. Por lo que se sabe, sin embargo y lamentablemente, no es ni será así.

Lineazo: Diputados van y diputados vienen, pero el Legislativo sigue en las mismas. Por irse pronto de vacaciones, los actuales aprobaron un presupuesto de egresos 2018 con errores. No sólo dejó confusiones sobre el presupuesto para el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE), sino también para la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT) y el Tribunal de Conciliación y Arbitraje (TCyA).

La realidad evidencia que ninguno merece la reelección, como ninguno merece saltar del Congreso local al Congreso de la Unión. Mediocridad es lo que tenemos en la representación popular. De vergüenza.

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