SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

En Sin Línea, Horacio González habla sobre Marco Mena y la elección presidencial

Marco Mena y la elección presidencial

Los que saben de los comentarios vertidos por el Gobernador Marco Mena, coinciden:  ha dado por perdida la elección del domingo 1 de julio. Pero no la elección local que tiene que ver con la renovación del Congreso del Estado, ni tampoco aquellas que se refieren a la definición de Senadores ni Diputados Federales.

Da por perdida la elección presidencial en Tlaxcala, donde ya se asume una posible derrota de José Antonio Meade. Es posible que los antecedentes de las dos últimas elecciones presidenciales tengan que ver con ese ánimo que existe en el titular del poder Ejecutivo, pues Andrés Manuel López Obrador las ha ganado en territorio estatal.

Además, aunque todavía faltan cuatro meses para los comicios, las encuestas no posicionan al candidato priísta en el ánimo del electorado tlaxcalteca, mismo fenómeno que sucede en el ámbito nacional. Pero a más de lo anterior, en la lógica del Mandatario estatal destaca el hecho de que Tlaxcala porcentualmente no representa una fuerza significativa que le haga enfocar sus fuerzas al priísmo nacional, como seguramente sí las enfocará en entidades como el Estado de México, Veracruz, Puebla, Guerrero o la Ciudad de México, entre algunas otras.

La posición que ha asumido Marco Mena es que su Gobierno, gane quien gane la elección presidencial, mantendrá una relación institucional con el próximo Presidente de la República, sea del partido que sea.

Sin embargo, a lo que no está dispuesto es a dar por perdidas las dos Senadurías y las tres Diputaciones Federales que estarán en disputa el 1 de julio. No se diga el Congreso del Estado. La lógica es distinta que la elección presidencial: los Diputados Federales son los encargados de la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación y son ellos los que pueden cabildear mayores recursos económicos para el estado. Tiene claro que para cumplir sus promesas, su administración necesita de más recursos del orden federal.

Por su parte, las diputaciones locales son una prioridad para el Gobernador, sabiendo que tener una mayoría cómoda le hará sacar adelante los temas que más le interesan, como son los casos del presupuesto, de las cuentas públicas y la aprobación de ordenamientos legales que apuntalen a su Gobierno.

En este contexto, la pregunta es si dar por perdidos los resultados de la presidencia afectará aquellos de los comicios para renovar el Congreso de la Unión y el Congreso local.

Por la forma en cómo ha priorizado Marco Mena las candidaturas federales, ya tiene en Anabel Alvarado a su favorita a la candidatura al Gobierno del Estado. No hacer que llegue a la Cámara Alta, al menos como primera minoría, será un rotundo fracaso porque tendrá que trabajar en la conformación de un proyecto que forme una posible candidatura alterna.

Los especialistas en estudios demoscópicos afirman que a estas alturas no puede darse por ganador a alguien, considerando el antecedente de las elecciones de 2006 y 2012. Si en verdad la elección presidencial no es prioridad para el priísmo tlaxcalteca y José Antonio Meade sale vencedor en la contienda del domingo 1 de julio, no tendrá un aliado en la Presidencia de la República.

Si la estrategia es dar por perdida la batalla, vaticinando un Presidente de la República opositor al PRI, entonces Marco Mena se convertirá en el controlador absoluto del priísmo en Tlaxcala, lo que le permitirá manejar de manera amplia, y prácticamente sin contrapesos, la sucesión en 2021. En esa circunstancia, si Anabel Alvarado llega a la Senaduría, será la favorita en el PRI para alcanzar la postulación a la gubernatura.

Y ahí, en ese escenario, se abre la posibilidad de una ruptura priísta en caso de apartar de mala manera, como lo hizo en su momento Mariano González Zarur, a la actual alcaldesa de Tlaxcala, Anabell Ávalos Zempoalteca. Si eso sucede, la nueva generación de políticos nacida en la administración pasada, irá al baúl de los recuerdos.

Lineazo: De vergüenza lo que sucede en dos de los órganos autónomos del estado. El Instituo de Acceso a la Información Pública con una crisis interna a punto de derivar en la destitución de sus Comisionados por la disputa de la presidencia que no tiene razón de ser. Y la Comisión Estatal de Derechos Humanos, cuyo presidente está paralizado por el temor a sacar adelante asuntos que incomoden al Ejecutivo, como el de los ex policías acusados de secuestro exprés.

Organismos así no tienen razón de ser, más que para aquellos políticos que tienen cuotas de poder dentro. De pena ajena.

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