Resumen

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

Florentino Domínguez

El rostro desencajado con el que Florentino Domínguez Ordoñez dio a conocer de manera personal, a los medios, su salida como Secretario de Gobierno para buscar la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), refleja quizá la preocupación de que su búsqueda puede ser su escalón político o su muerte política rumbo a la sucesión gubernamental de 2021.

Que el Gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez le encomendara la Secretaría de Gobierno, el segundo cargo en importancia después de la gubernatura, colocó en automático a Florentino Domínguez en la antesala de una candidatura por una curul federal, ya sea como Senador de la República o repetir como diputado. Y de ahí a buscar la titularidad del Ejecutivo.

La necesidad política de buscar el relevo de la nada confiable Blanca Águila Lima en la presidencia tricolor, originó que Mena Rodríguez determinará que “El Profe” -su mano derecha durante poco más de dos años en el Congreso del Estado- fuera a poner orden dentro del partido en el poder, desbarajustado como está de los cambios tan consecutivos que ha tenido en su presidencia en los últimos años.

El cambio no le gustó a Domínguez Ordoñez y por eso tal vez su rostro desencajado. Tiene motivos para ello. En primer lugar porque las encuestas ubican al PRI en franca decadencia electoral, originada por el gasolinazo de enero y por la forma en que Enrique Peña Nieto ha dirigido el país.

Si a eso se suma lo lento que ha iniciado este gobierno estatal, donde ya algunos anticipan que no se verán resultados palpables antes de las elecciones de 2018, entonces existe el riesgo real de que algunos de los buenos índices económicos que dejó la administración marianista pierdan la inercia que llevan hasta ahora.

Sin embargo, hay un tercer elemento que quizás algunos no han puesto sobre la mesa, tal vez porque no lo recuerdan o simplemente porque no les convenga: Florentino Domínguez Ordoñez no ha sido el fiel militante priista que ha apoyado siempre a los candidatos de su partido a la hora de hacer campaña y en el momento de emitir su voto.

Cuando Mariano González Zarur buscó infructuosamente la gubernatura en 2004, varios priistas le dieron la espalda. Uno de ellos fue Florentino Domínguez, quien desde la fuerza política que da una diputación federal prefirió apoyar políticamente al ex rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), Héctor Israel Ortiz Ortiz, cuando éste fue postulado como candidato a Gobernador por el Partido Acción Nacional (PAN).

Ese apoyo se vio recompensado durante los casi seis años del Gobierno orticista, que para muchos priistas fue de desgracia porque estuvieron en el desempleo o simplemente tuvieron que emigrar a entidades vecinas gobernadas por el PRI. Fue así que Florentino Domínguez se incrustó en la nómina gubernamental como director general del Instituto Tlaxcalteca para la Educación de los Adultos (ITEA).

Este breve recuento, que muchos priistas no olvidan, sirve para resumir la frágil fidelidad de Domínguez Ordoñez al PRI cuando ha sentido que las estrellas no se alinean a su favor. Y ese va a ser el principal dique que tendrá que enfrentar en los próximos meses, sabiendo además que ni siquiera fue agradecido con Héctor Ortiz Ortiz por haber sido cobijado durante algunos años, al golpearlo políticamente en la tribuna legislativa cuando ocupó, en el primer trienio marianista, la diputación local correspondiente al distrito de Chiautempan.

Florentino Domínguez tiene la suficiente capacidad y experiencia política para dirigir el PRI, pocos podrían negárselas. No ha tenido, sin embargo, la lealtad a su partido en los momentos difíciles, cuando éste lo ha requerido.

Si la política es dar apoyo para recibirlo en su momento, varios priistas le cobrarán la afrenta de 2004. Y entonces es posible que Domínguez Ordoñez no consiga su objetivo de hacer del PRI el partido ganador en elecciones, como lo ha sido en los últimos tres años en Tlaxcala. Eso, en consecuencia, sería su tumba política.

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