SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

Mena-PRI, la sana distancia

El gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez afirma que estará cercano a su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), en la medida que la ley lo permita. Entrevera, además que no tendrá injerencia alguna en la designación de candidaturas en 2018.

Quien se crea la afirmación de una presunta sana distancia se equivoca. Y la muestra directa es el reciente movimiento de Florentino Domínguez Ordoñez de la Secretaría de Gobierno a la dirigencia estatal priista.

Además, si es así como avizora su relación con el partido que le dio el triunfo en los comicios de junio de 2016, es seguro que el tricolor andará a la deriva, buscando un líder que le dé esperanzas de ganar las difíciles elecciones venideras.

Lo de la sana distancia es un mito. Vale la pena recordar que Mena Rodríguez llegó a la gubernatura a través de actos al filo de la legalidad, que al final de cuentas, al menos uno de ellos, fue considerado ilegal por los órganos jurisdiccionales electorales.

Ejemplo de ello es que existe una vista a la Secretaría de la Función Pública (SFP), así como al Órgano Interno de Control de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), respecto de la conducta atribuida a la titular y al delegado de esa dependencia en Tlaxcala, Rosario Robles Berlanga y Sergio Pintor Castillo, respectivamente, para los efectos a que haya lugar sobre la comisión de violaciones a la norma electoral en el periodo de campañas realizadas en 2016 en la entidad.

Los magistrados electorales locales y federales declararon existente la violación, debido a que se encontró acreditada la difusión de propaganda gubernamental atribuible a los dos funcionarios federales, “en razón de que realizaron entrega de títulos de propiedad, cancelación de hipotecas, apoyos de vivienda y escrituras, en un evento masivo, durante la campaña electoral en el estado, y no se encontró justificada la necesidad de realizar la aludida entrega en ese periodo”.

El beneficiario directo de esas acciones al margen de la ley fue Marco Antonio Mena Rodríguez como candidato oficial. Tal vez por eso, teniendo presente ese antecedente, se dio la afirmación del titular del Ejecutivo de que su relación con el PRI será en la medida de que la ley lo permita. Hay un claro sentido en ello.

Sin embargo, si de verdad el gobernador no va a influir en la definición de candidatos, el PRI va a estar a la deriva en la búsqueda de un líder, que irremediablemente chocará con el mandatario estatal.

En esa circunstancia, lo que recuerda la afirmación de Marco Antonio Mena es la aseveración que en su momento expresó el presidente Ernesto Zedillo, es decir, el discurso de la sana distancia. Al final, Zedillo sí intervino en el partido pero terminó dejando solo al abanderado oficial, Francisco Labastida Ochoa. Y terminó reconociendo la victoria, por primera vez en la historia, del candidato opositor Vicente Fox Quesada.

Con esa historia como antecedente, más vale que Marco Antonio Mena asuma su liderazgo dentro del partido al que pertenece. Más aún cuando existe una idea de marcada debilidad y dependencia con relación a su mentor, Mariano González Zarur.

Si quiere terminar bien su gobierno, con tal fuerza que sólo le puede dar un Congreso mayoritariamente aliado, Mena Rodríguez no debe dejar ni un solo hilo suelto. Y uno de esos hilos es el PRI. No tiene de otra.

 

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