Resumen

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

Horacio González,

Marco Mena, cambiar la estrategia

Concluida la 63 Legislatura en el Palacio Legislativo de San Lázaro, tres militantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se encuentran ya en un práctico desempleo. Se trata de Anabel Alvarado Varela, Ricardo García Portilla y Rosalinda Muñoz Sánchez, quienes apenas hace tres años festejaban el regreso en Tlaxcala del “carro completo” priísta.

El asunto no es menor porque en sólo tres años el tricolor despilfarró un gran capital político y pasó del “carro completo” a casi la desaparición del escenario electoral. Al menos la última resolución de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le confirió un asiento en el Congreso local, una curul que, sin embargo, sabe a nada con respecto a lo conseguido el 5 de junio de 2016.

Ante la carencia de espacios Legislativos en el orden federal, se esperaría que al menos Anabel Alvarado fuera tomada en consideración para regresar a la administración pública estatal, rescatada por su amigo el Gobernador Marco Antonio Mena. Sin embargo, no se espera lo mismo con Ricardo García y Rosalinda Muñoz, quienes no están en la buena estima del mandatario estatal.

Incluso, si el PRI lleva a la práctica lo dicho por su dirigente estatal, Roberto Lima Morales, ambos ex legisladores federales podrían ser expulsados de las filas tricolores, acusados de traición. Sin embargo, por lo mal que la está pasando el tricolor, cumplir esa advertencia sería un verdadero despropósito, aunque al final esa es una decisión que no corresponde tomarla al líder priísta en Tlaxcala, sino al Gobernador.

Es importante esa decisión porque, a pesar de que dentro del PRI existen voces que claman por ajustar cuentas, la verdad es que hacerlo en un momento de franca debilidad sería una pésima estrategia política de cara a la renovación del Congreso del Estado, la gubernatura y los Ayuntamientos en 2021. Es ahora cuando más necesita de unidad interna para enfrentar los embates que significan la asunción del Partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) al poder.

No es extremoso afirmar que el PRI atraviesa por una crisis delicadísima, que en caso de ser mal atendida podría ser la debacle permanente y una marginación demasiado larga que puede poner en riesgo su existencia. No se trata de ningún amarillismo. Basta recordar que las elecciones de 2010 representaban para el PRI tlaxcalteca una última oportunidad de regresar a Palacio de Gobierno, pues no tenía cuadros que le garantizaran, en futuras postulaciones, participaciones decorosas.

El PRI cuenta ahora con un plazo de tres años para formar candidaturas que le garanticen competitividad electoral. Por su puesto, para ganar la gubernatura, pero también para recuperar posiciones en el Congreso local y no perder municipios importantes como hoy los tiene. Quiérase o no, el único espacio importante en el que puede formar cuadros emergentes es la administración pública estatal.

Si Mena Rodríguez sigue pensando en Anabel Alvarado como su principal figura para representar al tricolor en 2021, como candidata al Gobierno del Estado, tendría que incorporarla a una posición de relevancia dentro de su gabinete. O a quien ya avisora como posible candidato o candidata, en caso de que no sea la alcaldesa capitalina, Anabell Ávalos. Y lo mismo tendría que suceder para las diputaciones y las alcaldías. Sin cuadros de por medio, no hay posibilidad de triunfo.

Desde que asumió la titularidad del Poder Ejecutivo, Marco Antonio Mena ha jugado un papel de mera administración, ya sea por estrategia o por incapacidad para quitarse la hegemonía heredada. Sin embargo, si su deseo es hacer historia e impulsar lo que él todavía representa dentro del PRI, que es un cambio generacional, deberá tomar las riendas del gobierno y jugar un papel verdaderamente protagónico.

Durante muchos meses Mena Rodríguez ha estado a la defensiva y ha actuado más a reacción. Es hora de que sea más propositivo tomando una agenda real, cumplible, pero atractiva. No hacerlo así será como ir a un tobogán cuyo final es demasiado triste: el olvido político.

Lineazo: Era necesario para Marco Mena tener un enlace directo con el poder Legislativo. El nombramiento de Arnulfo Arévalo Lara busca llenar un vacío que ha habido en ese renglón, desde el inicio de este Gobierno. El correr de las semanas y de los meses dirá si esa designación fue correcta o no.

De entrada, por lo pronto, el nombre del designado suena demasiado gris, no sólo porque fue perdedor en las elecciones del pasado 1 de julio, sino porque su carrera política así lo refleja. Ojalá sorprenda y haya, de verdad, buen entendimiento entre ambos Poderes.

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