Resumen

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

Horacio González,

La crisis del PRD

En medio de su crisis local por la falta de recursos económicos, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) atraviesa también una carencia de institucionalidad que se refleja ahora mismo con la próxima renovación de su dirigencia y los trabajos que lleva a cabo su fracción parlamentaria en el Congreso del estado.

El Sol Azteca se sigue manejando por los intereses de sus corrientes y de quienes, en la coyuntura, ocupan cargos de elección popular. El mejor ejemplo lo representa la aprobación del Presupuesto de Egresos del Estado de Tlaxcala 2019.

El trabajo realizado por su diputado Miguel Ángel Covarrubias y la diputada Laura Yamili Flores Lozano es, por decir lo menos, lamentable. Los intereses personales de ambos legisladores para seguir en su afán de seguir escalando posiciones políticas, hizo que se unieran a las bancadas de Morena, PT y PES para “tijeretear” la iniciativa del Ejecutivo local y modificarla de tal manera para hacerse recursos económicos con el propósito de hacerse de clientelas electorales futuras.

Esa mayoría legislativa aprobó un total de 250 millones de pesos destinados a autogestión, sabiendo que la Constitución Política local no establece esa posibilidad. En términos reales, ese hecho significa la invasión de atribuciones a los gobiernos municipales y estatal, situación que obligó al gobernador a no publicar lo aprobado por la Cámara de Diputados, pues ello implicó quitar recursos económicos a educación, seguridad pública y prestaciones a los servidores públicos.

Así, mientras los dos legisladores perredistas aprobaban, por su lado, un presupuesto de egresos altamente cuestionado por diversos sectores políticos de la entidad, por otro la dirigencia estatal del Sol Azteca, encabezada aún por Manuel Cambrón Soria, solicitaba al gobernador Marco Antonio Mena el veto de lo aprobado por sus dos representantes populares.

El líder perredista reconoció que la aprobación que hizo el Congreso del estado vulnera la esfera de competencia de los legisladores locales y que busca someter a los poderes públicos, organismos autónomos y ayuntamientos. Incluso, a pregunta expresa de por qué Miguel Ángel Covarrubias y Laura Flores habían avalado los recortes presupuestales, Cambrón Soria se deslindó argumentando que desde diciembre pasado ambos habían asumido actitudes personales o por su cuenta, “ya que con el PRD ha habido poca comunicación de su parte”.

El problema es que el PRD al interior de sus órganos internos atraviesa una crisis similar. Apenas la semana pasada el presidente del Consejo Estatal perredista, Josué Cisneros Cirio, auguró en redes sociales la “eutanasia” del partido con la llegada de una dirección colegiada.

En respuesta, el dirigente perredista criticó la respuesta “incongruente, egoísta y ególatra” de Cisneros Cirio, sobre todo porque su grupo político Red Joven –el mismo al que pertenece el diputado Miguel Ángel Covarrubias- no entrará en la dirección provisional que se instalará en Tlaxcala.

En esa circunstancia es que se encuentra el Sol Azteca: en medio de la mayor crisis de su historia, a tal grado que no sólo en su interior, sino en los círculos de análisis político del país, muchos dan como un hecho la muerte del PRD.

Sería una lástima si ello sucede, después de lo mucho que ha aportado a la vida democrática del país desde su creación.

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