SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

La confrontación de Morena

Lamentable pero no podía ser de otra manera ante la tensión existente entre los grupos dominantes que se disputan el poder dentro del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).  Tlaxcala siguió el mismo derrotero que otras entidades federativas donde también se suspendieron asambleas debido a conatos de violencia y a la inexistencia de condiciones mínimas para llevarlas a buen puerto.

En el caso de Tlaxcala fueron suspendidas dos de sus tres asambleas distritales, las correspondientes a Apizaco y a Zacatelco, ante la falta de garantías para realizarlas en orden y de manera civilizada. Y como suele suceder en este tipo de casos, las acusaciones salieron a relucir.

La senadora Ana Lilia Rivera fue clara y directa al acusar a la delegada federal Lorena Cuéllar Cisneros de intervenir groseramente en las asambleas hasta lograr reventarlas. Será interesante ver qué destino tiene la denuncia anunciada por ella y que interpondrá ante la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (Fepade) por presunto desvío de recursos públicos en actividades partidistas.

Por supuesto, también será interesante conocer la defensa que hace a su favor la propia Lorena Cuéllar, pero ya puede adelantarse algo si se da lectura  a los medios que le son afines, culpando a los senadores Joel Molina Ramírez y Ana Lilia Rivera de las suspensiones ante el temor de verse superados en las asambleas.

Lo cierto es que lo sucedido este domingo es clara muestra del antagonismo que existe dentro de este instituto político por hacerse del control de los órganos de dirección internos, a sabiendas de que ello representa un paso importante para alcanzar el mayor número de candidaturas en 2021, entre ellas la de gobernador. El problema es que el encono que se está dando entre grupos no garantiza ningún triunfo en las elecciones por la división que ya existe al interior.

No son pocos los que circulan versiones de que Cuéllar Cisneros, en caso de no alcanzar la candidatura al gobierno del estado, renunciará al partido para buscar su postulación por un partido político diferente. Y no son poco, también, que vaticinan que en caso de alcanzarla, no será respaldada por el grupo contrario al de ella, integrado por Ana Lilia Rivera, Joel Molina y José Antonio Álvarez Lima.

Ese es el mayor peligro que enfrenta Morena en los meses por venir. Ejemplos hay varios que la división hizo perder elecciones a quienes aparecían como favoritos en contiendas electorales, como Maricarmen Ramírez García en 2004 postulada por el PRD, y Adriana Dávila Fernández en 2010 abanderada por Acción Nacional. Eso mismo puede sucederle a Morena por más que las encuestas actuales le den una ventaja con cerca del 50 por ciento de preferencias.

El problema para Morena es que la dirigencia nacional no da buen ejemplo a las dirigencias estatales, entre ellas Tlaxcala, debido a que vive concentrada en su propio proceso interno para renovar o ratificar a la actual presidencia, situación que también tiene divididos a los grupos que se disputan el control del partido.

Sin embargo, no podía esperarse otra cosa si ahora mismo este instituto político es el revoltijo de un gran número de ex priistas y ex perredistas que también hicieron de la suyas en sus partidos de origen. Esta situación que se observa debiera ser motivo de preocupación y ocupación en Morena, sobre todo considerando que el mayor reto que tiene es su institucionalización. Y que de no alcanzarla puede llevarle al fracaso electoral.

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