SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

La rebatinga morenista

Los días de asueto y el fin de semana minimizaron el golpe que el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) recibió de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que anuló todo el proceso interno que llevaba para renovar sus dirigencias nacional y estatal.

La sentencia desnudó no sólo el cochinero morenista que derivó en la suspensión de varias asambleas en distintas entidades federativas, entre ellas Tlaxcala con dos, sino la intransigencia con la que actúan algunos líderes de ese partido. El ejemplo más acabado de esto último lo representa su presidenta con licencia del Consejo Nacional, Bertha Luján, quien después de conocer el fallo amenazó con el inicio de una investigación de la situación matrimonial de los magistrados electorales.

En el fondo, la resolución judicial deja ver perdedores y ganadores. En el caso de Tlaxcala, el grupo perdedor es el de los senadores Ana Lilia Rivera y Joel Molina Ramírez, mientras que el ganador es, indudablemente, el de la delegada federal Lorena Cuéllar Cisneros.

Morena tiene un periodo de gracia de 90 días para organizar un proceso interno democrático, que permitá actualizar un padrón hasta ahora cargado a favor de un grupo. Sin embargo, también abre la posibilidad de retomar la propuesta que hace algunas semanas hizo el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que la nueva dirigencia surja de una encuesta.

De realizarse este ejercicio demoscópico, a nivel nacional los favorecidos para llegar a la presidencia de Morena serán, indudablemente, el diputado federal Mario Delgado y la propia lideresa Yeidckol Pelevnsky. Pero en el ámbito local no hay nada claro porque no existe una figura que despunte, ante lo cual se hace difícil “una cargada”, a menos que ésta sea manipulada con anticipación.

Por lo pronto, sin definirse aún cuál será el método interno de renovación de la dirigencia de ese instituto político, el equipo de la delegada federal tiene la inmejorable oportunidad de incrustar al padrón morenista a todas sus huestes con todo lo que ello implica para favorecerse, particularmente por el manejo de recursos y programas públicos. Es decir, tiene la posibilidad de atraerse de toda la clientela que seguramente acumuló durante los últimos meses al frente de la delegación de la Secretaría del Bienestar.

Lo anterior, sin embargo, no es tan fácil como se supondría, pues si bien ha acumulado clientela a su favor, también se encuentra “amarrada” de manos a raíz del memorándum hecho llegar por López Obrador en octubre pasado a toda la estructura burocrática de su gobierno, en el que pide abstenerse por completo de actuar en asuntos partidistas porque de lo contrario será sancionada y deberá renunciar a su cargo. Incluso, recuerda que el fraude electoral está tipificado como delito grave, por lo cual pide no incurrir en injerencias y uso de recursos públicos.

En esa circunstancia, Cuéllar Cisneros deberá pensar en una estrategia que le permita actuar políticamente, sin limitación alguna, en busca de una mayor presencia para estar en posibilidades de alcanzar la candidatura al gobierno del estado. Y una estrategia similar deberá buscar, también, su contraparte, primero, para hacerse de la dirigencia estatal y, segundo, para obtener la misma ansiada candidatura.

El fallo del TEPJF es el inicio de la carrera, ya veremos qué grupo es el que mejor se adapta a las circunstancias políticas que exige la coyuntura.

Lineazo: Este artículo aparecerá los días lunes y viernes de cada semana. Gracias, Miriam Marroquín, directora de este portal, por la confianza.

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