CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN: Guadalupe Sánchez García presentó su libro sobre toponimias
David Chamorro Zarco, Cronista Municipal
Tlaxcala, Tlax; 03 de junio de 2026 (Redacción). – Cuando el ser humano comenzó a tener conciencia del mundo que habitaba, y cuando su lenguaje fue lo suficientemente grande como para poder desarrollar vastedad de sustantivos y adjetivos, pudo comenzar a describir los lugares que le eran especialmente significativos por diversas causas. De esta suerte, los lugares que nunca habían tenido un nombre propio, comenzaron a tenerlo, y en esa descripción los seres humanos procuraron la síntesis de algo que les era particularmente referencial para poder identificar con rapidez y con criterio general determinados lugares de su mundo. Fue así como nació lo que nosotros llamamos «toponimia».
En el mundo mesoamericano, desde luego, esta práctica de poner nombre a determinados puntos geográficos fue una constante y, como se entiende con facilidad, la lengua con que recibieron denominación los lugares propios fue la dominante en el tiempo y en el espacio. De esta suerte, gran cantidad de pueblos de lo que hoy constituye el Estado de Michoacán, reciben locativos o topónimos en lengua purépecha; en la región de las entidades que el día de hoy constituyen el sureste mexicano, la gran mayoría de los pueblos, localidades y accidentes geográficos están identificados en lengua maya; naturalmente en el área central de lo que hoy es nuestro país, incluyendo Tlaxcala, las toponimias están construidas en lengua náhuatl, y esencialmente están elaboradas con la intención de evocar algún hecho, elemento o disposición particular del terreno, que permitía una rápida ubicación geográfica.
El Maestro Guadalupe Sánchez García, originario y vecino del municipio de San Juan Huactzinco, tuvo la oportunidad de comprobar las diferencias evidentes en la denominación de los pueblos y parajes cuando ejerció, de manera magistral, como maestro rural en una de las zonas purépechas del Estado de Michoacán. Luego de unos 25 años de ejercicio profesional fuera de su terruño, tuvo la ocasión de regresar a su comunidad, dedicando su energía y experiencia a contribuir en la investigación,, rescate y divulgación de la historia de San Juan Huactzinco, hoy en calidad de Cronista comunitario.
Bajo esta línea de conducta, el Maestro Guadalupe Sánchez García comparte, a manera de introducción en su libro «Las toponimias de San Juan Huactzinco», presentado en el auditorio municipal de su comunidad el día 2 de junio de 2026, que cuando era niño, su padre, dedicado por entero a las labores del campo, le mandaba a recorrer diversos parajes de la localidad, o a llevar recados, indicándole el nombre náhuatl que se había asignado desde hacía siglos a esos parajes o predios, de suerte que desde muy niño, el Maestro Guadalupe se fue familiarizando con estas denominaciones, sin que supiera, bien a bien, lo que significaban o las razones históricas o lingüísticas por las que se identificaba a diferentes puntos geográficos con esas toponimias; sin embargo, adivinaba que existían algunas razones esencial para haber llevado a efecto esa identificación que era parte del conocimiento colectivo de San Juan Huactzinco.
Con el paso de los años, y de la mano de la experiencia que adquirió en su ejercicio profesional como maestro rural, Guadalupe Sánchez García fue tomando pacientemente apuntes, sistematizando toponimias, identificando, con la ayuda de personas de mayor edad, los nombres que recibían los diferentes parajes, y con esta información básica pudo esbozar una metodología de investigación que le llevó tanto a la comprensión de las razones centrales de la asignación de nombres propios a los sitios geográficos, como a la consulta de diversos diccionarios en lengua náhuatl y a la consulta con diversos especialistas en historia, antropología y lingüística.
Por eso tiene gran importancia el esfuerzo realizado por el Maestro Sánchez García pues, al decir del doctor Nazario Sánchez Mastranzo, uno de los presentadores del libro e integrante activo del Consejo de Cronistas del Estado de Tlaxcala, la toponimia dice mucho acerca de la historia, de la conciencia colectiva de los pueblos, de la preservación de la memoria e incluso de la evolución de los asentamientos humanos, pues en Tlaxcala los barrios o unidades básicas de población, esencialmente estaban ocupados por grupos familiares que incluso, con el paso del tiempo, adoptaron como referencia locativa el nombre parental o apellido de la familia dominante.
Bajo estas consideraciones, es muy deseable que historiadores, cronistas, antropólogos y lingüistas continúen desarrollando como línea de investigación la de integrar colecciones de toponimias, incluyendo, si es posible, los apellidos de las familias originarias, de manera que, eventualmente, haya elementos sustantivos para la reconstrucción del proceso evolutivo de los asentamientos humanos.
El esfuerzo que hace el Maestro Guadalupe Sánchez García en su libro sobre las toponimias de San Juan Huactzinco es, en sus propias palabras, un intento por comprender la dimensión y la evolución espacial de su localidad, tratando de desentrañar el significado literal y figurado que se dio a los parajes en lengua náhuatl, resaltando las características a las que se aludió en la denominación original.
El Maestro Mario Alberto Bojalil, en su calidad de Presidente del Consejo de Cronistas del Estado de Tlaxcala, expresó su felicitación y reconocimiento al trabajo realizado por el Maestro Guadalupe Sánchez García, cronista comunitario de San Juan Huactzinco,, resaltando que es el amor a la tierra y a la historia lo que permite este lazo de Unión entre el relator de los acontecimientos pasados y la realidad que hoy se vive, en un intento por no olvidar los orígenes de cada pueblo para poder comprender su presente.
Por su parte, el maestro Gilberto Hernández García, cronista comunitario de San Agustín Tlaxco, también resaltó la importancia de este trabajo, valorando todo el esfuerzo que significa el andamiaje metodológico, la recopilación y depuración de datos la organización de los textos y el esfuerzo que se hace para poder lograr que libros como el del Maestro Guadalupe Sánchez García vean la luz como una contribución sincera y genuina al enriquecimiento de la historiografía tlaxcalteca.
El acto de presentación del libro, tuvo la magnífica conducción del abogado y maestro Rogelio Flores, cronista municipal de Chiautempan, quien en todo momento compartió su emoción por estar presenciando este acto en el que se entregó al pueblo de San Juan Huactzinco un libro que debe ser considerado parte de su patrimonio cultural inmaterial.
La toponimia no solamente nos habla de nombres curiosos o arbitrariamente impuestos a lugares geográficos determinados. Representa una pista muy importante para comprender la evolución histórica de los pueblos,n para entender la preservación y mantenimiento del imaginario y de la conciencia colectiva y para recordarnos que, cima de la brevedad y la fragilidad de la vida humana, los lugares que habitamos habrán de sobrevivirnos, y para quien tenga curiosidad y método para preguntar, podrán decir mucho acerca de quiénes fuimos, de qué pensábamos y de cómo vivíamos.
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