SOCIOLOGANTE Por La Dra. Elsa Martínez Flores - Linea de Contraste

SOCIOLOGANTE Por La Dra. Elsa Martínez Flores

Abundancia tecnológica ¿El trabajo dejará de ser obligación?

 

En Davos 2026, el empresario Elon Musk no habló de recortes ni de límites. Propuso lo contrario, una era de abundancia impulsada por una energía solar barata, una IA que entiende el mundo físico además de millones de robots trabajando las 24 horas los 7 días de la semana.

El resultado: bienes y servicios básicos a costos cercanos a cero. Tesla ya escala baterías y paneles a precios que hace una década parecían imposibles. Optimus, el robot humanoide, pasa de prototipo a producción, la inteligencia artificial empuja modelos que no solo charlan, sino que coordinan acciones reales.

Musk lo menciona que la economía global puede expandirse como nunca con IA y robótica “casi gratuitos”, entonces la pobreza global podría desaparecer, el trabajo dejaría de ser obligación y pasaría a ser elección. A esto le llama “abundancia asombrosa” o “abundancia sostenible”

Jeremy Rifkin lo explicó hace años con su concepto de “costo marginal casi cero”: una vez construida la infraestructura (redes, servidores, fábricas automatizadas), producir una unidad más cuesta casi nada, antes un disco requería fabricación y distribución física; hoy una canción se reproduce millones de veces en línea sin costo adicional por copia.

La novedad es que Musk quiere llevarla a otros planos que van desde la comida, vivienda, cuidado, transporte. Sin embargo, la abundancia no llega sola ni igual para todos. Más capacidad productiva no garantiza distribución justa. Puede concentrarse en pocas manos como empresas que controlen la IA y los robots, o en países con mejor infraestructura.

En América Latina, el salto hacia esta abundancia es más complicado. Hay brechas digitales grandes, redes eléctricas débiles y economías que dependen mucho de los recursos naturales. Si no se invierte fuerte en energía renovable, en educación técnica y en reglas claras, la promesa de abundancia puede terminar convirtiéndose en una nueva forma de dependencia.

El verdadero desafío no es técnico, sino político y social. La abundancia tecnológica no es utopía lejana ni inevitable, trae riesgos reales como la pérdida masiva de empleos vulnerables o poder concentrado en pocas empresas extranjeras, pero también ofrece un potencial enorme para subir los estándares de vida si se utiliza la tecnología con visión.

El futuro no se decide solo en laboratorios o en Davos, sino con decisiones inteligentes, se necesitan diferentes tipos de inversión en redes eléctricas modernas, regulación para protección de datos, fomentar la soberanía digital y evitar los monopolios. Avanzar en una verdadera educación tecnológica y ampliar el panorama para que América Latina no quede rezagada.