SOCIOLOGIZANDO Por CLAUDIO CIRIO ROMERO - Linea de Contraste

SOCIOLOGIZANDO Por CLAUDIO CIRIO ROMERO

La Guardia Nacional como esperanza

La ventaja de ser un #Sociólogo de a pie, es decir que viaja uno en transporte colectivo, es que con un poco de sensibilidad, escucha uno cómo la sociedad que estudia y en la que vive, habla sobre los problemas que en los cubículos universitarios se piensa que son temas de especialistas.

Por lo menos esa impresión me ha dado nuevamente la charla entre dos señoras hablando de cómo una de ellas vio a la #GuardiaNacional, en la detención que hicieron de una banda dedicada al #Lenocinio en Acuamanala, Tlaxcala.  “Así decían sus chamarras, atrás, en su espalda, todos iban encapuchados y llevaban unas lámparas que alumbraban todo…”  Se llevaron a la vecina, dicen, esa que presumía que tenía arto dinero, salió en el “canal de la estrellas” con Denisse Dresser… “Y en internet sí se ve su cara de la señora”, tercia una jovencita que las acompaña.  “- Pero unos dicen que ya salió, que hasta ya fue madrina en una fiesta. –Yo no creo, si la detuvo la Guardia Nacional.”  “Para haber si así ya se calman”, dice la joven, “yo creo que sí, dicen las mayores, ya está la Guardia Nacional”.

Así con esa naturalidad y cierta #Esperanza se desarrolla la plática de la gente de abajo, la humilde, la que no presume su honestidad porque la vive todos los días sabiendo que el trabajo honrado, es lo mejor.

Saben, sabemos, que la violencia y la delincuencia organizada no es algo que debamos tolerar.   Y sin tanta explicación, acusan a los gobiernos anteriores al actual, de no hacer nada para detener tanto deterioro social.

Tal cual lo estipula la Ley para la Guardia Nacional, recién publicada en el #DiarioOficialDeLaFederación el 27 de mayo pasado, en su artículo 4, “…es una institución de seguridad pública, de carácter civil, disciplinada y profesional…” y en su artículo 5, que su objeto es “…realizar la función de seguridad pública a cargo de la Federación y, en su caso, conforme a los convenios que para tal efecto se celebren, colaborar temporalmente en las tareas de seguridad pública que corresponden a las entidades federativas o municipios”

Normatividad que, hay que recordarlo ya que suele tenerse corta la memoria, si bien es una propuesta del titular de Ejecutivo Federal, es un acuerdo de todos los partidos políticos en el poder legislativo.  Su implementación sí ya es responsabilidad del primero y la mejor evaluación será la del pueblo, puesto que el Presidente López Obrador se ha comprometido o ha proyectado que al finalizar el #Sexenio el índice delictivo tan alto que sufrimos debe bajar por lo menos un cincuenta por ciento.

Así, lo que primero tendríamos que entender es que la #SeguridadPública, es la función del #Estado, de evitar que los individuos sufran algún #Delito en su persona o sus bienes.

Toda la tradición sociológica nos ilustra en que el delito es una conducta desviada de las normas de convivencia civilizada. Robar, asesinar, secuestrar son algunas para mencionar ejemplos.  El Estado, es decir la forma política de organización de una sociedad y sus instituciones, el gobierno y los parlamentos, como ya hemos mencionado, tienen la obligación de proveer a los individuos ese poder vivir en la mayor paz posible.  Llega a señalar #AntonyGiddens en su ya clásico libro #Sociología que “El que alguien realice un acto de este tipo o sea considerado un delincuente está condicionado de un modo fundamental por el aprendizaje social y por el ambiente.”

En el México que vivimos, por lo menos en los últimos doce años, ese aprendizaje social se agravó puesto que el ambiente #Corruptogénico, es decir que la corrupción ya no era la excepción sino la norma, vino de la mano de un deterioro económico; en el que pasar a las filas de la delincuencia organizada como el narcotráfico o la trata de personas, era por decirlo así, lógico.

Y resultaba que no teníamos la policía apropiada para combatir esto, ya que la propia policía parecía, por lo menos muchas evidencias hay de ello, formar parte de la delincuencia o por lo menos encubrirla.

Es así la Guardia Nacional, una gran esperanza de que, la delincuencia empiece a ceder terreno.  Pero ello sólo en cuanto a contar con una nueva policía profesional y capacitada en #DerechosHumanos, cosa que ya es mucho, si es que piensa uno en el policía municipal, estatal o federal  con el que alguna vez tuvimos el infortunio de encontrarnos.

Y estar atentos es lo que más nos conviene, para señalar errores o fallas en su aparición en nuestras calles.

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