SOCIOLOGIZANDO Por CLAUDIO CIRIO ROMERO - Linea de Contraste

SOCIOLOGIZANDO Por CLAUDIO CIRIO ROMERO

#EtiquetadosClaros

 

Cuando en 2012 #AlejandroCalvilloUnna vino a Tlaxcala a presentar el Cuaderno de Transparencia No. 19 titulado El acceso a la información en la sociedad de consumo: de la comida chatarra a los productos milagro, en el Colegio de Tlaxcala; en una plática privada, le comentaba que me parecía un documento relevante porque iba más allá del Derecho de Acceso a la Información Pública (#DAIP).

Él me respondía con humildad preguntándome que si en verdad eso me parecía, porque había llegado a pensar que se podía haber desviado y no haber entregado lo que le habían pedido.  Entonces le manifestaba mi coincidencia por su visión como sociólogo egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana.

De ahí en adelante he seguido el activismo de Alejandro como cabeza de la organización #ElPoderDelConsumidor, y su lucha frontal contra emporios como Coca Cola, preocupado por problemas de salud pública derivados del alto consumo de azúcar en bebidas como esa, tal cual son la diabetes y la obesidad.

Hago esta introducción al tema como reconocimiento a esa lucha y porque, la senadora del PAN, Xochitl Galvez, se quejó de “campañas sucias” supuestamente instrumentadas por esa organización, en el momento en que subió a tribuna, para exponer la reserva de un artículo en lo particular de la reforma a la Ley General de Salud en materia de #EtiquetadosFrontales, aprobada ayer, en lo general, con una votación aparentemente insólita de 115 votos a favor, cero en contra y dos abstenciones.

Hace siete años, previo a la elección presidencial de ese año, pensar en que esto iba ocurrir no era tan alentador, principalmente porque se vislumbraba un forzado triunfo de Peña Nieto.  El propio Alejandro Calvillo sufrirá las consecuencias años después, pues será vigilado, vía el escandaloso software #Pegaso.

Sin embargo esta y otras organizaciones más, agrupadas en la #AlianzaPorLaSaludAlimentaria, no cegaron y organizaron mejor su estrategia de batalla conocedores de que enfrente estaban, no los legisladores de algún partido en específico, sino los grandes consorcios de los alimentos ultra procesados, que a través de sus cabilderos, no habían permitido que en años anteriores una iniciativa como esta pasara siquiera al Pleno, ni de la cámara de diputados federal, ni del Senado.

Todos, insisto, los posicionamientos de los partidos políticos fueron a favor, ninguno en contra.  Y ello fue posible, porque la correlación de fuerzas favorable a morena, partido del Presidente de la república, indica que el rumbo ha cambiado.  Pronto, espero y considero, que ocurrirá algo similar con la iniciativa de aprobar el uso del #Ajedrez como herramienta pedagógica en el sistema educativo mexicano, promovida por la #FundaciónKasparov para América Latina.  No veo a ningún partido oponiéndose.

Y más allá de los cuestionamientos que a la implementación de este tipo de etiquetados, ya vigentes en #Chile, desde hace varios, se hicieron, algunos realmente atendibles; considero que se está aceptando que en México vivimos actualmente, un #AmbienteObesogénico que hay que eliminar.

Es decir que las condiciones vigentes, que permiten publicidad engañosa o etiquetados confusos, hace que la población, sobre todo la menos informada, esté en riesgo de consumir los llamados productos chatarra altos en azucares y grasas.  Que tiene a México, tal cual lo recordó la senadora Ana Lilia Rivera, como el primer lugar mundial en opacidad, dijo que: “7 de cada 10 adultos padecen sobrepeso u obesidad y 3 de cada 10 niños entre 5 y 11 años también.”

Para quien quiera entender un poco más del tema, recomiendo sin duda el cuaderno de transparencia mencionado al principio, sobre todo el apartado titulado “La norma de etiquetado de alimentos y bebidas”, donde Calvillo explica ya la propuesta, hoy afortunadamente ley, del etiquetado frontal, como información sencilla y útil para el consumidor.

Así, concluye el autor que, “La educación alimentaria tradicional se ha perdido y los individuos se guían por la publicidad y la información de los empaques.  El acceso a la información en materia de alimentos y bebidas es un requisito para preservar la salud.”

Lo que me ha permitido a mi plantear como una línea de reflexión que hay en la sociedad información que no necesariamente es pública, porque la generan entidades privadas, pero que afecta al público.  Es decir que en una sociedad plenamente democrática, el derecho a saber es central para construir una cultura de la #Transparencia.

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