SOCIOLOGIZANDO Por CLAUDIO CIRIO ROMERO - Linea de Contraste

SOCIOLOGIZANDO Por CLAUDIO CIRIO ROMERO

Feminismo y  no violencia

El feminismo, como movimiento social, es el más importante que recorre la humanidad durante los siglos diecinueve, veinte y lo que llevamos del veintiuno.  La línea de esa lucha es la de su emancipación de la #DominaciónMasculina, como la llama Pierre Bourdieu.

Dominación que en la vida cotidiana se traduce, dice el sociólogo francés, en una #ViolenciaSimbólica. Como esquemas mentales de comportamiento que, principalmente con el capitalismo, hacen que la mujer acepte ese sometimiento al hombre como si correspondiera a un orden biológico que se reproduce automáticamente en el orden social.

Así tenemos que desde la revolución francesa, la escritora #OlympeDeGougues llegó a redactar un texto como Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, es decir buscando la igualdad en derechos frente a los hombres.  Toda la historia del feminismo es la lucha por derechos que durante mucho tiempo se consideraron propiedad casi exclusiva de los hombres.

Para llegar pronto a la idea central de esta sociologización habría que plantear por qué la no violencia, en la coyuntura mexicana, es la exigencia de ese derecho a la seguridad personal.

Pero antes hay que recordar cómo en esas batallas por la #Isonomía, obtener el central derecho al voto, fue clave para que la disputa histórica tomara mayor impulso.  Es sencillo de entender.  Con ese derecho, las mujeres se convirtieron en #Ciudadanas.  Tenían ya la libertad legal de participar en  #Política.  Es decir en los asuntos públicos.  Lograban escapar del espacio privado en el que fueron recluidas con el surgimiento, en el paso del salvajismo a la civilización, de la familia monogámica, la propiedad privada y el Estado, como bien lo explica #Engels en su ensayo sobre el tema basado en The ancient society de Lewis H. Morgan.

Las, disculpen por insistir con la palabra, batallas del feminismo son cientos si es que no miles alrededor del orbe.  La dominación masculina, no el #Patriarcado, como equivocadamente le llegan a llamar por snobismo, resistiéndose a desaparecer o a compartir el poder, político, económico, social o cultural, pasa entonces con facilidad de la violencia simbólica a la violencia física.

Así en ese contexto sociológico es que llegamos al México de 2019, bajo el primer gobierno federal de izquierda, en el que la demanda del feminismo, es por lo más elemental, como adelantábamos arriba: su seguridad personal.

El, permítanme decirlo en términos de la cultura de la privacidad, control o autocontrol de su persona, de su cuerpo, de su vida, no digamos ya de sus propiedades u otros derechos.

La violación sexual, la trata y el #Feminicidio.  Rostros ominosos de la más vulgar dominación masculina sustentada por un capitalismo rapaz y corrupto en el que ellas no dejan de ser vistas y tratadas como cosas, como mercancías.  Todos los días, medido por horas, minutos y segundos, son violadas, explotadas comercialmente o asesinadas por el sólo hecho de ser mujeres.

Esto en el ambiente violentogénico incubado en México por lo menos desde hace unos treinta años, y agudizado en los últimos doce, por pura lógica se hace más cruento para las mujeres, para las niñas.  Las más de dos mil mujeres asesinadas en lo que va del gobierno de López Obador, siguen siendo resultado de esa escalada bisexenal.  Por eso mientras él informa en su conferencia de prensa matutina, acompañado de representantes del poder legislativo y judicial, lo que se está haciendo para detenerla, ellas salen a la calle.  Ya no son reprimidas y el desfogue de las más radicales nos distrae en las llamadas redes sociales.

La conmemoración del día internacional contra la violencia hacia las mujeres, en honor a Patria, Minerva y María Teresa Miraval, las #Mariposas dominicanas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por el dictador Rafael Leónidas Trujillo, es la ocasión.

El gobierno de López Obrador y el de Claudia Sheimbaun no se rasgan las vestiduras por los desmanes de una minoría. Ciertas personas desconocedoras de lo que reflexiono arriba, se espantan y hasta horrorizan por que los monumentos de la ciudad son pintarrajeados.  Retrogradas misóginos se llenan la boca llamándolas imbécilmente #Feminazis.

La lucha centenaria sigue, debemos darla desde nuestros espacios cotidianos.

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