Resumen

SOCIOLOGIZANDO Por CLAUDIO CIRIO ROMERO

En esta ocasión Claudio Cirio Romero aborda en esta ocasión el tema de la Uatx en tiempos de MORENA

Javier Valdez Cárdenas

El tercer y último bloque de mi programa de la Unidad de Aprendizaje denominada #EstadoYSociedad, que imparto en quinto semestre de la licenciatura en sociología de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, concluye con el tema del derecho a la #LibertadDeExpresión.

Es decir que precisamente ahora, que asesinan al periodista de formación sociológica, Javier Valdés, nosotros estamos revisando el tema.

El marco de la reflexión teórica es la #Democratización, proceso que en nuestro país ha resultado sumamente tortuoso; donde la #RendiciónDeCuentas es requisito fundamental.  Y no tanto en términos del #Answerhability, es decir de la obligación de las entidades públicas del Estado de informar a la gente, sino del #Enforcement, o sea la capacidad de ésta de premiar o castigar el actuar de las mismas.

Lo que necesariamente requiere que la sociedad civil organizada valore las experiencias de exigibilidad de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (#DESC) por ejemplo, que es la idea de la sociologización de hoy, del derecho a la libertad de expresión, en un ambiente de criminalización del ejercicio periodístico que nos arroja lamentables cifras de desaparecidos y asesinados.

 Para lo que revisaremos el informe Libertades en Resistencia, publicado a principios de abril, por el colectivo Artículo 19, para México y Centroamérica que encabeza Ana Cristina Ruelas.

Se afirma en la introducción, dolorosamente titulada “La plata o el plomo”, que en México, “Quien decide expresarse conoce —de entrada— las reglas del juego: la primera, que en la mayoría de los casos los ingresos de los medios de comunicación dependen directamente del dinero público y, por lo tanto el gobierno incide en las líneas editoriales y trunca los alcances de una expresión plural, objetiva e independiente; la segunda, que México es el país más peligroso para ejercer el periodismo en América Latina; la tercera, que la violencia contra la prensa tiene garantizada la impunidad y, la cuarta, que si estás fuera del sistema de información que prevén las tecnologías eres invisible y, por lo tanto, tienes que luchar para encontrar información.”

En ese ambiente, por lo tanto, cifras como la de que en 2016, se dieron 426 agresiones contra la prensa y que 226 de los agresores fueron #FuncionariosPúblicos, son más que indicadores de que los ciudadanos, la personas, no ejercen el control social necesario sobre las instituciones públicas.  Por lo tanto los once asesinatos de ese año más los seis, con Javier, en lo que va de este, no son simples números.  Son lacerantes heridas a una sociedad que por un lado no se explica cómo llegó a esta terrible situación y por el otro lamentablemente parece quererse acostumbrar a que esto sea la normalidad.

Porque ni siquiera los más informados, salvo que se dediquen a estudiar el tema, conocían que Javier Valdés, por ejemplo, había estudiado sociología en la Universidad Autónoma de Sinaloa.  En cuya página de internet, si nosotros buscamos, encontraremos que se proponen en el “perfil de egreso” que quien esto estudie “…Será un observador objetivo y riguroso de los fenómenos de nuestra cambiante sociedad, así como un intelectual consciente del momento histórico que le toca vivir.”

Seguro Javier, como otros sociólogos, yo mismo, pienso, nos creemos esto al pie de la letra y con ello se nos va la vida, literalmente.  Un año menor que yo era. Me pongo su enorme vestimenta y no lo veo como mártir.  Más que periodista pese a serlo en toda la extensión de la palabra lo pienso como sociólogo y así casi se los grito a mis alumnos.  Me indigna y avergüenza mi país.

De toda su trayectoria y trabajo me impacta que en noviembre de 2011, el Comité para la Protección de Periodistas (#CPJ por sus siglas en inglés) le haya entregado, en Nueva York el Premio Internacional a la Libertad de Prensa.  Dicen que “por su valiente cobertura del narco y ponerles nombre y rostro a las víctimas”.  Sencillamente la sociología, aplicada al periodismo serio.

#RioDoce se llama el semanario que fundó.  #Malayerba su columna semanal.  Han dicho que el mejor homenaje es leerlo.  Yo diría que hay que leer  sus aparentemente inocentes relatos, para saber por qué lo que escribía podía molestar tanto a la gente del poder político, más que a los mandones del narco.

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