Resumen

UNA EQUIVOCACIÓN LLAMADA HERVÉ HURTADO Por JUAN RAMÓN NAVA

Por PRONTO rompen Mariano González Zarur y Marco Mena

Las últimas 48 horas en verdad que han sido de pesadilla para tres funcionarios del gabinete menista. Anabel Alvarado de la SEGOB, Tito Cervantes de la PGJE y el campechano Hervé Hurtado de la CES han visto su suerte ante los embates de la delincuencia en suelo tlaxcalteca, es urgente que el joven Gobernador Marco Mena deje sentir su mano en este espinoso rubro, porque de lo contrario, la situación podría salírsele de control.

Desde mayo pasado los índices de criminalidad han aumentado de forma paulatina, al grado que el temor, el enojo, los reclamos y las exigencias de la sociedad para que el Gobierno de Tlaxcala ofrezca la seguridad que está comprometido a garantizar, no se han hecho esperar.

Apenas este martes, tres hechos se sumaron a la larga lista de incidentes delictivos y criminales que se han registrado desde el mes de mayo a la fecha: una mujer perdió la vida a manos de su pareja sentimental, quien la asesinó de cinco puñaladas, una menor de apenas 16 años de edad obligó a que las autoridades emitieran la Alerta Amber y, para rematar, un operador de la empresa ATAH fue asesinado a unos cuentos metros de la Casa de Gobierno.

Con estos hechos y los ocurridos desde el mes de mayo, la titular de la Secretaría de Gobierno, Anabel Alvarado, ya no puede seguir sosteniendo la tesis de que estos son “hechos aislados”, de persistir en esa tesitura, las críticas habrán de continuar de manera inmisericorde hacia su persona.

Eso es en lo que corresponde a la SEGOB, referente a la Procuraduría, su titular, Tito Cervantes, también deberá dar un verdadero golpe de timón en esa dependencia y debe de hacerlo si es que no desea que la situación se le ponga “color de hormiga”, porque los reclamos hacia el funcionario, gradualmente han ido en aumento.

Y es que cada que en Tlaxcala se comete un delito de gravedad, la dependencia lo único que hace, a través de su enlace de comunicación social, es decir que la PGJE ya investiga tal o cual incidente, sin embargo, pocas veces se revela el resultado de sus pesquisas, en el caso de que las haya, porque esa institución da la impresión que con Tito Cervantes al frente, duerme “el sueño de los justos”, por así calificar su lentitud, inoperancia, falta de capacidad, negligencia, omisión, apatía, indiferencia y hasta indolencia.

Pero en el tema de la inseguridad y seguridad pública, el que se lleva las palmas es el campechano Hervé Hurtado Ruiz, quien desde que asumió la titularidad de la Comisión Estatal de Seguridad Pública (CES), no se le ha visto en ninguno de los operativos que la dependencia a su cargo ha desplegado en varios puntos de la entidad tlaxcalteca, algo que hay que reconocer, no ocurría con Orlando May Zaragoza Ayala, quien a pesar de su malgenio y lo mal encarado, siempre se puso la camiseta y se colocaba al frente de sus hombres.

Quienes conocen a y colaboran con Hervé Hurtado, afirman que es un tipo déspota, mal hablado y prepotente, y no solo eso, además, algunos aseguran que hasta paranoico es, ya que por indicaciones suyas, mandó instalar todo un equipo de seguridad y de videovigilancia dentro de las propias oficinas de la CES, lo que ha incomodado a algunos uniformados y mandos medios y superiores.

Y no solo eso, el funcionario desde que llega a su oficina, se atrinchera y dicen que no hay poder humano que lo mueva de su lugar y, en momentos críticos, como los ocurridos desde este martes y hasta ayer miércoles, delega responsabilidades para no pisar terrenos peligrosos que pudieran colocarlo en una situación incómoda.

Aquí surge una pregunta ¿Entonces para qué demonios fue designado como Comisionado de Seguridad si no da la cara a la delincuencia? Las exigencias de una posible comparecencia de Hervé Hurtado Ruiz poco a poco han ido creciendo como bola de nieve y, en ese tenor, el Gobernador Marco Mena ya no puede dilatar más la presencia de su colaborador ante el Congreso de Tlaxcala, en donde tendría que explicar qué es lo que ha hecho en materia de seguridad desde su arribo a estas tierras.

Si el joven Mandatario Marco Mena no quiere meterse en camisa de once varas ni desea buscarle mangas al chaleco, entonces tendrá que ir pensando en esa posibilidad y, de ahí, tomar una decisión sobre el destino de Hervé Hurtado Ruiz, porque a decir verdad, su permanencia en la CES está ya por demás, su salida es casi obligada.

Marco Mena no reconocerá, al menos en público, que se equivocó al designar al campechano como el responsable de garantizar la seguridad de los tlaxcaltecas, pero en caso de que lo remueva del puesto, tácitamente admitirá que erró en esa decisión, pero es preferible que lo acusen y señalen por acción y no por omisión, porque este asunto de la inseguridad no es ningún tema baladí.

Algo similar tendrá que ocurrir con Anabel Alvarado y Tito Cervantes, porque de continuar con sus yerros y desatinos al frente de esas dependencias, la situación podría complicársele al Gobernador, no extrañaría un enroque en la SEGOB y un relevo en la Procuraduría, porque insisto, ambos funcionarios lejos de contribuir al proyecto de Marco Mena, con sus acciones han entorpecido su trabajo y trastocado sus planes políticos.

Solo basta recordar que el criador de reses convertido ahora en ex Gobernador, Mariano González Zarur tuvo tres Secretarios de Gobierno en distintos momentos, y su Procuradora, Alicia Fragoso Sánchez, se convirtió en una pesada carga que a la larga, dejó más negativos que positivos, en una palabra, desacreditó a la PGJE, Marco Mena está a tiempo de recular, de no hacerlo, tendrá que asumir las consecuencias de una terquedad injustificada.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de la CES y su titular. A manera de descargo, hay que admitirlo, la seguridad de los tlaxcaltecas capitalinos no solo recae en la Policía Estatal, también está la Policía Municipal, que en este asunto del homicidio de un operador de ATAH, brilló por su ausencia así como de la de su Director, Max Hernández Pulido. Habría que revisar que tan eficaz resultó la adquisición de equipo de alta tecnología por parte del Ayuntamiento de Tlaxcala, pues los dichosos drones considero que de nada sirvieron en este caso. ¿Valió la pena la costosa inversión? Que conste, es solo una pregunta.