y sí, sus dedos se tienen alas: Crónica de un concierto  - Linea de Contraste

y sí, sus dedos se tienen alas: Crónica de un concierto 

Tlaxcala, Tlax, a 10 de mayo de 2019 (Redacción).- Raúl Di Blasio es el pianista quizá más reconocido del continente americano. Su repertorio, su acompañamiento a grandes artistas como Rocío Dúrcal, Marco Antonio Solís, Cristian Castro, Juan Gabriel, Mosedades, entre muchos más, lograron colocarlo en el gusto del público que ayer prácticamente abarrotó el Complejo Cultural Universitario de Tlaxcala.

8:30 en punto y las luces se apagaron; con una armonía suave arrancó un concierto que se prolongó hasta pasadas las once de la noche. Tras una breve introducción de su ensamble que incluía percusiones, bajo, metales, sintetizadores y una soprano que interpretó algunas canciones junto al Piano de América, Di Blasio finalmente apareció del lado izquierdo del escenario; ahí estaba, ovacionado por el público el hombre que se funde con las teclas de su impresionante piano negro de cola para hacerse uno solo.

Alguna vez leí que Di Blasio “sentía alas en sus dedos” y si, las tiene, verdaderamente parece que vuelan una y otra vez sin cansancio de los tonos graves a los tonos agudos. Unas manos que obedecen cada nota, cada arpegio, cada acorde  por complejo que parezca, lo mismo un sonido tan fino que enternezca que uno intenso que hace vibrar el alma.

El pianista argentino subió al público a una especie de máquina del tiempo al interpretar  éxitos como: Piano, Melissa, Balada para Adelina, Hasta que te conocí, Si nos dejan, Después de ti no hay nada, Castillos de hielo, My heart will go on y por supuesto Corazón de Niño, la más esperada y ovacionada de la noche.

El artista aprovechó cada espacio para decir lo agradecido que estaba con su público, para expresar su respeto a las mujeres y para entregar rosas que estaban apiladas en su piano y que entregaba a sus fans en cada oportunidad que tenía.

Llegó el momento de la despedida, no podía ser de otra manera más que con la que seguramente es la canción más conocida del pianista: Corazón de niño. Previo a su interpretación se acercó al escenario Gaby, una pequeña de unos ocho años que quería saludarlo. Di Blasio le pidió que subiera, colocó una silla y se sentó junto a ella para contarle que la llegada de su hijo Estéfano había sido su inspiración para componer la emblemática melodía que estaba a punto de ejecutar.

Fue la mezcla de los sonidos del corazón de su esposa y el de su hijo durante un ultrasonido, la inspiración para que el pianista compusiera en un pequeño piano la famosa y emblemática canción por ahí de 1991.

Casi a las once llegaría la que fue la última sorpresa de la noche. En el escenario apareció un mariachi quien al lado del pianista interpretaron Si nos dejan, Sabes una cosa y Serenata huasteca. El momento del final había llegado, no obstante el público pedía más; Di Blasio lo complació con un Medley que pasó de la música clásica de Beethoven a la música popular contemporánea. Ahora sí, llegó el momento de despedir al artista y el público tlaxcalteca lo hizo de pie satisfecho por el espectáculo del Piano de América.

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