CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN: San Miguel Tenancingo, un pueblo digno de toda crónica
David Chamorro Zarco, Cronista Municipal
Tlaxcala, Tlax; 04 de junio de 2026 (Redacción). – Los pueblos de Tlaxcala son vastos en historia, tradiciones y cultura. Por donde quiera que uno va, encuentra vestigios de un gran pasado, evidencias de fiestas y celebraciones arraigadas, y muestras fehacientes del trabajo interminable de hombres y mujeres que todos los días dan el mejor de sus esfuerzos en favor de sus hijos.
El Consejo de Cronistas del Estado de Tlaxcala, agrupación de hombres y mujeres interesados en la investigación, el rescate, la preservación y la divulgación de la historia, el arte y la cultura de nuestros pueblos, tuvo ocasión de celebrar este viernes 29 de mayo de 2026 su sesión ordinaria, recibiendo la amable anfitrionía del Ayuntamiento y el pueblo del municipio de Tenancingo, lugar por demás interesante, de profundas raíces históricas y de gran porvenir.
El Presidente Municipal de Tenancingo, el licenciado Emmanuel Contreras Corona, compartió con las y los cronistas del estado la profunda vocación que sienten los habitantes de su municipio por el trabajo cotidiano, por el progreso sostenido y por brindar a las infancias y a las juventudes oportunidades reales de desarrollo que les permitan mayores y mejores horizontes de vida.
La cronista municipal de Tenancingo, la maestra Diana Coyolxauhqui Guzmán, compartió que, efectivamente, Tenancingo es una comunidad de muy profundas raíces históricas, que comparte geografía y antecedentes con otras demarcaciones municipales localizadas al sur de la entidad tlaxcalteca, y teniendo como polo de gravitación la montaña tan respetada y añorada por los tlaxcaltecas: la Matlalcuéyetl.
Hizo alusión acerca de que, al igual que muchas poblaciones de la zona, Tenancingo había tenido actividad humana desde tiempos muy tempranos debido a la presencia de tierras fértiles y agua suficiente para el desarrollo óptimo de la agricultura. Recordó que incluso se contaba con promontorios de tierra y otros materiales que evidenciaban su importancia pero que, con el paso del tiempo se fueron diluyendo y borrando por la actividad de los pobladores modernos. De esta suerte, ya dentro del desarrollo de la Nueva España, Tenancingo había sido asiento de importantes unidades productivas, como la hacienda de San José Buenavista que, según las evidencias, fue un gran polo de desarrollo en toda la región. La cronista también hizo hincapié en que, hacia finales del siglo XIX, los habitantes de Tenancingo determinaron hacer las gestiones necesarias para segregarse de San Pablo del Monte y de Papalotla, de manera que en 1897, alcanzaron su condición de municipio libre
Por su parte, el doctor Nazario Sánchez Maestrazo, también miembro activo de este Consejo, tomó la palabra para hacer alusión a un período muy específico de la historia, prácticamente de hace un siglo, en que se desarrolló lo que conocemos como «Guerra Cristera», y que tuvo en Tenancingo algunos episodios muy singulares. El doctor Sánchez Mastranzo, siguiendo una línea temática trabajada por el maestro Mario Ramírez Rancaño, complementada con sus propias investigaciones documentales, expuso que hacia 1917, derivado de que San Miguel Tenancingo era una localidad a la que atendía el sacerdote párroco de San Pablo del Monte, los habitantes de la localidad pidieron que, con motivo de la celebración de una solemnidad, tuvieran una misa a la que se conoce de manera popular como «de tres ministros». Sucedió que el sacerdote solo pudo conseguir a un diácono pero, no queriendo faltar a su promesa, revistió como sacerdote a un hombre de oficio carpintero y resultó que este personaje tuvo que pronunciar el sermón ante la comunidad, quedando la feligresía tan satisfecha y admirada de la homilía, que solicitaron al párroco de San Pablo del Monte que le permitiera a esa persona quedarse para atender las necesidades religiosas de la comunidad, a lo que el religioso accedió, precisándole al cura improvisado algunos detalles de lo que podía y de lo que no podía realizar. Quiso la suerte que el sacerdote de San Pablo del Monte cayera enfermo durante varias semanas, y mientras tanto, el carpintero venido a cura, que se llamaba Pascual Luciano García, continuó desarrollando su farsa con tal éxito que en muy poco tiempo logró ganarse la simpatía general de todo el pueblo, convirtiéndose en un líder nato de la localidad de Tenancingo, y que incluso llegó a influir en otras muchas localidades de la región.
El doctor Nazario recordó que, derivado de la promulgación de la Carta Magna de 1917, el alto clero secular mexicano manifestó la oposición de la iglesia católica a lo que había quedado asentado en el artículo 130 de la constitución. Bajo el gobierno de Plutarco Elías Calles, las relaciones entre el mandatario federal y los dignatarios de la iglesia católica se hicieron cada día más tensas, hasta que se tomó la determinación de que los sacerdotes cerraran las iglesias, dejando de ofrecer sacramentos a la comunidad. El ponente explicó también que desde 1919 la CROM impulsó un movimiento que tenía por objetivo la creación de una iglesia católica mexicana, desprendiéndose por entero del liderazgo y del mandato del Vaticano. Para ello se impulsó a un personaje al que la historia reconoce como «el patriarca Pérez», (José Joaquín Pérez Buscar) y con ello se impulsó un movimiento al que se conoce como «la iglesia cismática», tratando de establecer diversas sedes en las entidades del país para la creación de la Iglesia Católica Apostólica Mexicana, habiendo tenido algunos asentamientos en la entidad tlaxcalteca, primordialmente en Santa Ana Nopalucan, en Santa Ana Chiautempan, en Tzompantepec y en la propia localidad de San Miguel Tenancingo, en donde se reconoció el grado y la actividad de Pascual Luciano García. Cuando terminó el conflicto, allá por 1929, los sacerdotes católicos, reconociendo la autoridad del Papa en el Vaticano, abrieron los templos y comenzó la actividad religiosa. Sin embargo, al decir del doctor Nazario Sánchez Masranzo, este acontecimiento marcó profundamente la vida de la comunidad católica en Tenancingo, por lo que se abrió una puerta muy grande para la instalación de credos cristianos, pero de diversas Iglesias protestantes.
La cronista municipal de Tenancingo, Diana Coyolxauhqui Guzmán, invitó a los presentes a visitar el templo de la parroquia de San Miguel Tenancingo diciendo que, de acuerdo a la historia y a la tradición oral, una mujer a la que llamaban «Tonantzin» fue quien donó los predios sobre los que se construyó el templo, mismo que fue dedicado, como figura tutelar a San Miguel Arcángel. Ya en el interior, el maestro Antonio Corichi explicó con toda puntualidad que existía una muy antigua tradición de reconocer a las figuras que, de acuerdo a la cosmogonía católica, acompañan a Dios desde el principio de los tiempos, como es el caso de los Serafines, los Arcángeles y los Ángeles. Abundó en torno de la importancia que la zona de Tlaxcala se había dado a San Miguel Arcángel, no sólo con la instauración de su Santuario en la comunidad de San Miguel del Milagro, sino de manera general en diversas localidades y regiones, otorgándole el patronazgo de diversos pueblos, que siempre le representaban con los elementos pictográficos que dejan en claro ser el jefe de los ejércitos celestiales y el vencedor del príncipe de las tinieblas, por lo que incluso se le mira en diversas representaciones pictóricas sometiendo con cadenas al dragón que refiere el texto apocalíptico.
Unos instantes después, las y los cronistas de Tlaxcala tuvimos ocasión de saludar al sacerdote párroco de Tenancingo, el cura José Teófilo Concha Trujillo, quién externó vivamente su preocupación porque en toda la región de Tlaxcala se efectúen acciones bien dirigidas y duraderas para la investigación, la preservación, el mantenimiento y la divulgación de toda la riqueza de arte sacro que se contiene en los diversos templos tlaxcaltecas, reconociendo que nuestra entidad, antes que cualquier otra categoría, es la cuna de la evangelización no sólo de la Nueva España, sino de toda América, y que es necesario que personajes interesados en la riqueza cultural como las y los cronistas, abanderen este tipo de movimientos para reivindicar la grandeza que a lo largo de los siglos ha tenido la iglesia tlaxcalteca, sus artistas e incluso su feligresía que vive con mucha intensidad las diversas solemnidades litúrgicas, pero también las festividades de la piedad popular.
Después de haber compartido la exquisita alimentación ofrecida por la amable anfitriona, las y los cronistas nos dispersamos con la conciencia renovada de que es necesario seguir trabajando para rescatar, preservar y divulgar otros aspectos diversos que subyacen en la historia de cada uno de los pueblos de la gran Tlaxcala.
