SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

Marco Mena, entregar la plaza

Mal comenzó para Fernando Bernal Salazar su presidencia en el Poder Judicial: su designación fue hecha en lo oscuro, con total falta de transparencia. Lo salva, sin embargo, el hecho de que esa situación no fue responsabilidad suya, sino del presidente saliente Mario Jiménez Martínez, quien concluyó así una corta pero ominosa presidencia.

La designación de Bernal Salazar tiene varias lecturas, pero destaca una en particular. La unanimidad con la que fue ungido lo fortalece, es cierto, pero la interpretación es clara en el sentido de que representa la entrega anticipada de la plaza por parte del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez.

El titular del Ejecutivo ha tenido siempre una influencia clara en la designación de las magistraturas del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), lo que se traslada, en consecuencia, a la designación del presidente del Poder Judicial. Así que la unanimidad de votos con la que llegó Fernando Bernal es un claro reflejo de que tuvo la anuencia del mandatario estatal.

En tal circunstancia, la interpretación política que puede darse a tal designación es que ya existe un reconocimiento implícito, por parte del gobernador, que su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), no tiene posibilidad alguna de ganar la elección para la gubernatura en 2021 aunque sea cabeza de una coalición. Por eso es la afirmación en este espacio de que hay una entrega anticipada de la plaza, y ya se sabe a quién: al Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Pareciera que Mena Rodríguez está pactando anticipadamente, con ese instituto político, su salida de la gubernatura con todo lo que ello implica: la búsqueda de impunidad en caso de que se hallase alguna situación irregular en la actual administración estatal. Tal panorama hace recordar lo que en el ámbito federal ya sucede con el ex presidente Enrique Peña Nieto y el titular del Ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador.

Ahora bien, lo único que falta por dilucidar es a qué personaje Marco Antonio Mena heredará el poder: al grupo identificado con el senador con licencia, José Antonio Álvarez Lima, o a la actual delegada federal, Lorena Cuéllar Cisneros.

La disputa encarnizada que existe por la dirigencia nacional de Morena no hace prever que las cosas sean mejores para ese partido en Tlaxcala. Las encuestas predicen que existe una preferencia ciudadana por Cuéllar Cisneros, pero eso no implica que ella será la abanderada morenista, pues la decisión presidencial puede inclinarse a favor de otro personaje, que bien pueden ser Joel Molina Ramírez o Ana Lilia Rivera Rivera.

Así que la designación de Fernando Bernal Salazar representa un guiño de Mena Rodríguez a Morena. Ya se verá cómo resuelve su proceso interno ese partido, donde por ahora no avanza en su institucionalización, sino en su pulverización con la disputa de la dirigencia, en la antesala de la definición de 15 candidaturas en otro igual número de entidades federativas.

Por lo demás, Fernando Bernal Salazar tiene ante sí un gran reto: cambiar la imagen de corrupción, que sí la hay, en el Poder Judicial. Y junto con ello, disminuir la avaricia con que se han conducido los últimos dos presidentes, y que ha embarrado al resto de magistrados y magistradas del TSJE.

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