SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

Joel Molina, mirar el árbol

Con solidaridad para el periodista y amigo Juan Luis Cruz

Aunque no lo quiera ni lo desee, el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) atraviesa por una severa crisis que le puede hacer perder mucho de lo ganado en 2018. Los pleitos y confrontaciones que actualmente suceden por la disputa de la dirigencia nacional, se han trasladado inevitablemente a las entidades federativas. Tlaxcala no es la excepción.

La indefinición en la renovación de la dirigencia nacional ha hecho que, al menos en el caso de Tlaxcala, el Comité Ejecutivo Estatal permanezca prácticamente inmovilizado. Y a pesar de que el senador Joel Molina Ramírez es, en el papel, el presidente interino, poco o nada hace para fortalecer al partido que lo puede impulsar para disputar la gubernatura en 2021.

No se sabe si eso sea a propósito o la inmovilidad tenga una intención, pero al partido en general le afecta. Pareciera que la dirigencia se conduce por un camino, mientras la bancada en el Congreso del estado se maneja por otro. Los diputados locales no sienten ningún tipo de respaldo de la dirigencia estatal y cada uno se conduce a un ritmo propio y, en algunos casos, a ciegas ante una falta de orientación política.

Al mismo tiempo, el presidente interino tampoco sabe cómo manejarse. Es decir, no se sabe si cuando Joel Molina Ramírez habla ante los medios lo hace como senador o lo hace como dirigente interino. Lo cierto es que sus posicionamientos en los medios de comunicación son tan personalizados y exclusivos de su encomienda en la Senaduría, que la dirigencia ha sido hecha a un lado.

Lo anterior equivale a una clara interpretación de que él es uno de los actores que busca posicionarse dentro de su partido, y de la opinión pública, como un claro contrincante en busca de la candidatura al gobierno del estado. Y eso, en consecuencia, facilita a sus opositores internos una metralla mediática que lleva innecesariamente a un desgaste de su figura antes de tiempo.

Por eso las definiciones en Morena urgen. Y aunque ahora mismo el presidente Andrés Manuel López Obrador y la bancada morenista en la Cámara de Diputados federal vapulean al Instituto Nacional Electoral (INE), será este organismo autónomo –hasta ahora- el que contribuya a resolver la crisis interna de Morena.

Sin embargo, mientras eso no sucede, en ese partido político todos andan desperdigados, principalmente los diputados y diputadas locales, quienes no sienten ningún respaldo a sus actividades por parte de la dirigencia. Esa situación ha hecho que se manejen por el camino que personalmente, y no institucionalmente, crean más conveniente.

Ejemplo del descuido de la dirigencia estatal lo representa la diputada Mayra Vázquez Velázquez, quien por lo que se observa, después de las acusaciones de corrupción hechas contra ella por parte de los alcaldes de Xaltocan y Tecopilco, no ha recibido ningún tipo de respaldo político por parte de quien representa la máxima figura partidista en el estado. El presidente interino, Joel Molina, ha dejado que sea vapuleada mediáticamente sin acercarse para saber si existen o no elementos para apoyarle y conducirle a una defensa jurídica y política ante la opinión pública.

Lo anterior, y aunque se trata de una diputada entre varias que tiene Morena en el Congreso local, representa un desgaste de imagen para el partido que, sin embargo, parece no importarle a Morena, cuya dirigencia mira el árbol sin observar el bosque. Eso se llama miopía política y eso, más temprano que tarde, le pegará a Morena en las urnas.

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