CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN: Las máquinas de escribir, a punto de cesar su traqueteo - Linea de Contraste

CRÓNICAS DE YAUHQUEMEHCAN: Las máquinas de escribir, a punto de cesar su traqueteo

Por David Chamorro Zarco, Cronista Municipal

Tlaxcala, Tlax; 15 de abril de 2026 (Redacción). – A partir de la década de 1870 se inició la producción masiva de máquinas de escribir, con un teclado universalmente dispuesto, que al ser percutido, activaba una palanca cuyo cabezal tenía impreso el tipo de la letra correspondiente en sentido contrario, de manera que al chocar con el papel colocado en el rodillo y tocar al mismo tiempo la cinta impregnada de tinta, dejaba grabada en el papel la impresión de la grafía correspondiente. Con relativa rapidez se popularizó el uso de estas máquinas de escribir, principalmente en las oficinas que de inmediato vieron multiplicados los beneficios por un invento que fue utilizado durante más de un siglo de manera ininterrumpida.

En nuestro país, a partir de la última década del siglo XIX y durante los primeros diez años del siglo XX las máquinas de escribir se hicieron indispensables en las oficinas, sobre todo en las de gobierno. Con lentitud pero con constancia, a partir de la década de 1920 comenzaron a verse más mujeres trabajando como mecanógrafas en diferentes oficinas, lo que les abrió un gran mercado de oportunidades. A partir de la década de 1940, con la popularización de la educación técnica, muchos jóvenes y señoritas fueron instruidos para el aprendizaje y manejo tanto de la taquigrafía como de la mecanografía, con cuyas habilidades ocupacionales muchos pudieron ingresar al campo laboral a lo largo de los siguientes años.

Era de lo más natural entrar a una oficina y escuchar por donde quiera el traqueteo rítmico producido por las máquinas de escribir, lo mismo que los timbres que le anunciaban al operario que le quedaban pocos espacios disponibles dentro del renglón, por lo que debía tener el cuidado para hacer el debido corte silábico de la palabra, a través de un guión corto, si el vocablo no cabía en el renglón.

Más o menos en la misma época se hizo muy popular que desde las Escuelas Secundarias Técnicas se impartieran talleres de mecanografía, y también se crearon diversas escuelas de corte privado a las que se daba en llamar “academias comerciales”, en donde se preparaba con conocimientos prácticos a secretarias mecanógrafas, asistentes ejecutivos y secretarias bilingües, capaces de poner en marcha actividades relacionadas con archivonomía, redacción, taquigrafía, mecanografía y conocimientos contables generales.

Entrar, por ejemplo, a una agencia del Ministerio Público o a un juzgado en donde se desahogará alguna audiencia, equivalía a encontrar personas, hombres y mujeres, con una gran habilidad para la mecanografía, que les daba la oportunidad de escribir al mismo tiempo que las personas estaban hablando o dictando. Naturalmente existían diferentes parámetros para medir la eficiencia de las y los mecanógrafos, como el número de palabras que eran capaces de escribir por minuto, el número de errores u omisiones cometidas, y la capacidad de escribir sin fijar la vista en el teclado.

Eran muy famosas las grandes máquinas de escribir de las marcas Olimpia y Olivetti, aunque solían pesar más de quince kilogramos; ya para la década de 1980 comenzaron a hacerse populares las máquinas de escribir portátiles, que apenas pesaban unos tres kilogramos, y que uno podía llevar cómodamente de un lugar al otro, lo mismo que el día de hoy sucede con las computadoras portátiles.

Para quienes cursaban mecanografía, era muy común que las maestras o instructoras solicitarán que al final del periodo, las y los alumnos entregaran un álbum con sus ejercicios, en cuyas hojas no debía haber un solo error, tachadura o enmendadura. Para quienes se preparaban a ejercer el secretariado con un nivel más alto de eficiencia, incluso llegaban a ser vendadas de ojos para que, al escuchar el contenido del dictado, fueran capaces de escribir aprendiendo de memoria la localización de cada una de las letras.

Otro avance que se integró a esta gran evolución de las oficinas, fue la invención del papel carbón (algunos le llamaban papel calca), con el cual era posible que al maquinar sobre una hoja, la de atrás quedará Igualmente impregnada con el mismo texto, con lo que se podían tener dos o más copias de un solo documento, en una época muy distante de la actual tecnología que utilizan nuestras impresoras contemporáneas.

El día de hoy, hacer un clic sobre un ícono es suficiente para centrar un título, pero con las máquinas de escribir era todo un reto contar el número de caracteres que tenía la oración que se iba a utilizar como título, luego dividir ese número entre dos, colocar el rodillo a la mitad del camino y retroceder el número de caracteres que se había obtenido para que, a partir de ahí, se pudiera comenzar a teclear el título del documento, de manera que quedara centrado.

Otro dato que llamaba mucho la atención era el manejo de rodillos extraordinarios tamaño doble o triple de lo normal, que regularmente eran utilizados en contabilidad para el llenado de hojas de trabajo que llegaban a tener 12, 24 y hasta 36 columnas.

Un paso más en la evolución de estas máquinas de escribir fue la invención de las máquinas electrónicas, que permitía la captura de todo un renglón y su aparición en una pequeña pantalla para que, con toda atención, la persona que estaba mecanografiando pudiera revisar si el texto era correcto y en caso afirmativo, ordenar a la máquina la impresión de la línea, con lo que se avanzó mucho en la eficiencia.

El día de hoy todavía hay algunos sitios en donde se sigue escribiendo utilizando estas máquinas mecánicas en algunos hospitales que manejan ciertas hojas de registro sueltas para cada uno de sus pacientes, el uso de la máquina de escribir permite que cada vez que se consulta, médica o atención al enfermo, se vayan haciendo anotaciones subsecuentes en su hoja, por lo que la única manera de hacerlo es a través de una máquina de escribir; otro tanto sucede en ciertos agencias del ministerio público o juzgados de lo penal, en donde se sigue tomando todavía la declaración de las personas a través del dictado directo para su captura mecanográfica.

A partir de la primera década del presente siglo XXI, las máquinas de escribir poco a poco están quedando silenciadas. En algunos hogares es todavía posible encontrar alguna de ellas, lo mismo que los bazares o en los mercados populares y hssta en algunos portales de mercado electrónico; sin embargo, con toda seguridad las máquinas de escribir mecánicas tienen sus días contados, y las siguientes generaciones solo las conocerán a través de fotografías o expuestas en salas de museos.

Por lo pronto, vaya nuestro recuerdo más sincero para los hombres y las mujeres que se ganaron la vida durante décadas sentados frente a una máquina de escribir, copiando textos, recibiendo dictados, redactando noticias y hasta escribiendo cuentos, novelas y poesía que fueron capturados amorosamente, golpeando de manera rítmica las letras colocadas a lo largo de las filas de un teclado.