SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ - Linea de Contraste

SIN LÍNEA Por HORACIO GONZÁLEZ

Álvarez Lima, boca chiquita

En su última visita pública a Tlaxcala, el ex gobernador José Antonio Álvarez Lima prefirió autocensurarse y no hablar palabra alguna sobre la política en el estado. Ante los medios argumentó que estaba cien por ciento dedicado a sus labores como director del Canal Once y descartó que la línea editorial de ese medio, perteneciente al Instituto Politécnico Nacional (IPN), obedeciera o tuviera línea para favorecer al gobierno federal, pues es un medio de comunicación público abierto a todas las opiniones y voces políticas.

Sin embargo, conforme han avanzado los meses, la línea editorial de ese medio de comunicación ha inclinado, poco a poco, su línea editorial a favor de este nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, autodenominado como el de la Cuarta Transformación.

Por varios años fuera de toda incursión político-partidista, Álvarez Lima se fue metiendo al proyecto lopezobradrorista, a tal grado que fue postulado como candidato a senador de la República, después de casi 30 años de haber ocupado esa representación por el partido que lo hizo gobernador en 1993, el Revolucionario Institucional (PRI). En ese sentido, su trayectoria y experiencia política es incuestionable.

Esa misma larga carrera le hace sortear, a veces con éxito, los cuestionamientos de la prensa. Eso sucedió el pasado 16 de enero, cuando asistió a la entrega de las llaves de la ciudad de Tlaxcala al senador morenista Porfirio Muñoz Ledo. Sin embargo, hay mucho por preguntarle, como la reciente salida del comunicador Javier Solórzano del noticiario nocturno de Canal Once. O la contratación de varios comentaristas que claramente defienden a la actual administración y al proyecto de López Obrador.

Esos son los casos de John Ackerman y Sabina Berman, quienes conducen el programa John y Sabina, y de Gibrán Ramírez y Estefanía Veloz con el programa De Buena Fe. Ya antes había incursionado Hernán Gómez con el programa La Maroma Estelar, pero un escándalo lo obligó a salir del aire por un comentario suyo al referirse como “estudiantes blancos” a alumnos del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

De todo eso debe responder José Antonio Álvarez Lima, pero también de su influencia en la política local. Que haya asistido a la ceremonia de entrega de llaves a Muñoz Ledo, no parece suficiente la presencia de ese destacado parlamentario, sino que se suma la figura de la presidenta municipal de Tlaxcala, como organizadora del evento.

Anabell Ávalos Zempoalteca fue directora en el Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) durante el gobierno de Álvarez Lima, y se le considera como una posible abanderada del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a la gubernatura, a pesar de que tiene militancia priista y se le maneja como la principal figura para encabezar al tricolor en las elecciones de 2021. Todo puede suceder, y más teniendo como uno de los actores principales de la sucesión gubernamental en Tlaxcala a José Antonio Álvarez Lima.

Disminuido como está por el encargo que le hizo López Obrador de Canal Once, y por las imposiciones de que es objeto por parte del vocero presidencial Jesús Ramírez Cuevas en la programación noticiosa y de opinión en ese medio de comunicación, Álvarez Lima tiene, sin embargo, alta ascendencia en la política local.

Que pretenda hacerse de la boca chiquita, no le queda. Por supuesto que es un actor principal en la sucesión y su presencia se sentirá cada vez con mayor fuerza conforme se acerque el tiempo de la definición de candidaturas en Morena. Ya se verá.

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